lunes, 24 de octubre de 2022

DE CINE (Por Pedro G. Trapiello)

Como hoy le dan la Espiga de Honor de la Seminci de Valladolid a Chema Sarmiento y se estrena remasterizada allí su película más señalada, «El filandón», se me fugan los recuerdos a 1984, a su rodaje y circunstancias. Chema era el primer cineasta leonés como tal; después vendrían Julio Sánchez Valdés, Julio Suárez, Alejandro Suárez Lozano, Jorge Suárez-Quiñones... así que había expectación de cómo entraría León en el séptimo arte con cinco historias leonesas y un director ya reconocido y premiado en Francia. Y lo que allí se alumbró no lo han maltratado los 48 años que pasaron desde entonces, bien al contrario. Al no rodarse nada en estudio o con decorados y todo en exteriores o interiores reales, tiene hasta no poco de documental y, desde luego, mucho de heroico atrevimiento al no participar ni un solo actor profesional otorgándole un cierto aire de envarada verité, no así el equipo técnico compuesto en buena medida por expertos colegas y amigos parisinos de Sarmiento. Grabar además con sonido directo fue toda una valentía que agrandó el resultado.

Traía Chema de París muy pergeñada la idea, pero no las historias, y le orienté a la obra de algunos autores leoneses, empezando por Pereira (el mejor cuentista de nuestras letras) y añadiendo a Luis Mateo, Merino y Llamazares; y como me exigió un relato, ahí entré yo inapropiadamente. Así se encandenaron una historia berciana con ¡las peras de Dios!, un canónigo que comía grajos, una jana maléfica, un desertor y un retrato de muerte pantanera. Todo fue amable, inédito y divertido, sobre todo los días en Fasgar durmiendo los narradores en casas particulares y filandoneando a la noche. Veinte años después se proyectó la película en la universidad de Segovia y allí me sentaron junto a Juan Antonio Bardem abrumado yo por la talla de este genio del cine español y al que cada poco miraba de reojo por ver si le fatigaba el visionado por ingenuo o inmaduro, pero al final sentenció: «no te hagas de menos, es una gran película, de verdad». Y si él lo decía, enhorabuena, Chema.

miércoles, 19 de octubre de 2022

PURGATORIOS (Por Jesus Herrero) Capítulo 8 . Madrid de nuevo

 





Consumido el mes de agosto en Cantabria, y tras unos días en Palencia, regresé otra vez a Madrid, pero esta vez, y puesto que Rafa ya no estaba, me busque un colegio mayor universitario, algo evidentemente más cómodo puesto que ya no tendría que complicarme la vida limpiando o haciendo la comida y demás servidumbres poco apropiadas para estudiantes vagos como yo. Reinicié el curso lectivo con no demasiadas ganas, sobre todo por el exceso de obligaciones de carácter social, en las que me había ido metiendo durante el curso anterior, aumentadas con muchas novedades ya desde los primeros trámites administrativos en la facultad al inicio de las clases y, sobre todo, con la incorporación de un buen puñado de féminas al núcleo de amigos ya consolidado con anterioridad.


No recuerdo muy bien cómo apareció Isabel en escena. En principio era amiga de la novia de un amigo, Luis, compañero mío de la facultad de Ciencias de la Información, que a su vez tenía un grupo de amigas entre las que se encontraba Isabel. 


Isabel no era una belleza demoledora, era más bien atractiva y ello debido en gran medida a que siempre iba sin sujetador y con camisetas ajustadas, por lo que sus oscilantes senos distraían el perfil más bien estrecho de su rostro, aunque en él destacaban sus ojos oscuros y unos labios finos pero sensuales, siempre con una mueca casi libidinosa asomada en las comisuras, sensación que se intensificaba con unos pantalones vaqueros muy ajustados que resaltaban los movimientos de su trasero, aparentemente despreocupados y naturales. Por lo tanto tenía un éxito inmediato entre la parroquia masculina circundante. Pero este éxito la llevaba directamente, casi por inercia, a tener que lidiar con una multitud de pretendientes, casi siempre dolidos o burlados según iban cambiando las preferencias emocionales y afectivas de la interfecta. Hoy se decantaba por uno y mañana por otro, así que generaba un alto nivel de frustración y ansiedad en la parroquia de los desechados, aunque nunca rechazara a nadie de plano, en gran medida por tener a mano recambios suficientes en caso de apuro. Solía dejar claro de una manera voluntariamente confusa, y en esto era una experta, su disponibilidad hacia el contacto físico de alto voltaje que, por otro lado, nunca se materializaba, siempre por causas ajenas, es decir, porque se le hacía tarde o porque había quedado con alguien o porque tenía que preparar un examen. Cuando en un ligoteo el siguiente movimiento de su amigo de turno se dirigía peligrosamente hacia el colchón, frenaba en seco. A Isabel bien podría clasificársela de «calientapollas». Pero ya se sabe cómo era de inocente el género masculino de la época. El resto de las amigas del grupo era más recatado, o menos dado a emplear tácticas, o más oficialista y más proclive a seguir con cierto rigor las normas rituales de cortejo. Algunas tenían novio y otras no, pero aunque las había más guapas ninguna tenía tanto éxito ni estaban tan solicitadas.

lunes, 17 de octubre de 2022

CHEMA SARMIENTO: «La Fabrica de Sal es un proyecto que sigo queriendo sacar adelante»



LEONOTICIAS.COM 16-10-2022

El cineasta leonés recibirá el próximo 24 de octubre, en el marco del Día de Castilla y León en la Seminci, la Espiga de Honor del festival, instantes antes de la proyección de una copia restaurada de 'El filandón'

Han pasado más de cuarenta años desde que un estudiante de cine leonés afincado en París, de nombre Chema Sarmiento (Albares de la Ribera, 1951), sorprendiera a propios y extraños con su debut en el cine. 'Los montes' (1981), su práctica final de carrera en el IDHEC, se erigió como un deslumbrante ejercicio de estilo donde abordaba con una poética propia cuestiones como la muerte, las tradiciones o la desaparición de un modo de vida que se había perpetuado durante siglos y que estaba condenado a la extinción. La película, premiada en Bilbao, seleccionada en Cannes y nominada al César al mejor documental, le abrió las puertas al largometraje, y en 1984 presentó en la sección Nuevos Realizadores del Festival de San Sebastián 'El filandón', una oda cinematográfica a las narraciones orales leonesas, donde contó con la complicidad de Luis Mateo Díez, Pedro Trapiello, Antonio Pereira, José María Merino y Julio Llamazares. El próximo 24 de octubre, en el marco del Día de Castilla y León en la Seminci, 'El filandón' regresará a Valladolid, donde también se proyectó en la Sección Informativa de 1984 (la primera edición con Fernando Lara al frente), y una copia restaurada de la película podrá verse en el Teatro Zorrilla, instantes después de que el certamen le entregue a Chema Sarmiento la Espiga de Honor del festival.

-¿Es cierto que, de niño, iba para fraile? -

(Ríe) Sí, y más que de pequeño realmente, porque estudié Filosofía de la Religión e incluso empecé Teología en Salamanca. Yo estaba con los dominicos y me marché de los frailes cuando tuve que hacer los votos perpetuos. En ese momento lo pensé, consulte y decidí marcharme.

.Estudió Filosofía (en Santander), Historia del Arte (en Valladolid) y Cine (en París). ¿Qué aprendió en las dos primeras disciplinas que haya podido trasvasar a su oficio como cineasta posteriormente?

-Muchísimo. Por ejemplo, en Historia del Arte, la formación de todo el gusto artístico y un conocimiento profundo de la historia del arte occidental. Y la Filosofía me influyó muchísimo, pero en un momento determinado tuve que decidir poner un freno a lo que me había aportado, porque me percaté de que el pensamiento racional iba en contra de mi imaginación, y concluí que para el cine más necesitaba la imaginación que la Filosofía. Cuando hice las pruebas de entrada en el IDHEC, la escuela de cine, me di cuenta de que debía liberar mi imaginación y no plantearme de las cosas de una forma tan racional.

-Creo que fue a través de su abuela Pepa como tuvo sus primeros contactos con el celuloide.

domingo, 16 de octubre de 2022

CARAVANA A LA VIRGEN

 la mañana de un domingo cualquiera de los años 60.



En aquellas mañanas de domingo, las familias leonesas subían en caravana a la Virgen del camino para "oír" la misa de 1.
Y digo a oir porque, en verdad, aquellas misas dominicales eran auténticos conciertos.

jueves, 13 de octubre de 2022

RADIADORES DE ÚLTIMA GENERACIÓN

 Se me está ocurriendo patentar este nuevo modelo de radiadores y enviarlos al Ministerio correspondiente del Gobierno de la nación como sugerencia para el necesario ahorro energético:

  • Funcionan como ninguno
  • Calientan a discreción
  • Altamente decorativos
  • Consumen poco
¿Estáis de acuerdo?



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