DIARIO DE LEÓN 2-3-2026
Me acuerdo del olor de la sábanas lavadas que se tendían al sol sobre la hierba. Me acuerdo del cine de los Capuchinos con el suelo lleno de cáscaras de pipas. Me acuerdo de Lucero Tena tocando las castañuelas en el Emperador. Me acuerdo del viejo hospital de San Antonio Abad llevando cigarrillos sueltos a viejos terminales de beneficiencia. Me acuerdo de lencería casi ortopédica en los escaparates de «El Buen Tono». Me acuerdo de cuando ateo era una palabra inquietante... y marica, aún peor. Me acuerdo de una catequista guapa, una; el resto, remedium concupiscentiae. Me acuerdo de ganar 10 pesetas recogiendo lúpulo en Ruiforco a los 8 años. Me acuerdo del sabor de los albérchigos verdes guindados al señor Jalón. Me acuerdo de Sitting Bull en un album de cromos del Viejo Oeste. Me acuerdo del horrible frío en su cara al besar a mi abuela Laura muerta. Me acuerdo de pescar bermejuelas en un Bernesga de arenas con carbonilla. Me acuerdo de la chaqueta de ante que quiso lucir mi padre y al fin heredé. Me acuerdo de toda la ropa heredada. Me acuerdo de jugar a la comba con las niñas sin que nadie lo afeara. Me acuerdo de la caldera de leche en polvo que batía con una tabla la señora Quintina en las escuelas de El Cid. Me acuerdo de Emilio Salgari corrompiéndome a la lectura. Me acuerdo de los asientos de madera del tren Hullero y de un feriante que sorteaba cachiporras de caramelo. Me acuerdo de ordeñarle la hucha a Tinín sacando las monedas con cuchillo. Me acuerdo de apedrear a los gatos para saber si tenían siete vidas. Me acuerdo admirado de que no se congelaran en invierno las mujeres yendo todas en faldas y con medias finas. Me acuerdo de la única chica del barrio que peinaba cola de caballo. Me acuerdo de voltear un bolígrafo desnudándose la gachí que iba dentro. Me acuerdo de la emoción de escuchar a la escolanía de los dominicos. (Y válganme estos «me acuerdo» de homenaje a la joya literaria «I remember» de Joe Brainard).
