viernes, 29 de mayo de 2026

VALDÉS ENCUENTRA LA VOLAORA!!! (Por Manolo Díaz)

El misterio de la «Volaora»: Capitulación honrosa ante el periodismo de investigación


Queridos compañeros, mi querido Furri Josemari, y, sobre todo, admirado Lalo «el Grande»:


Me dirijo a esta docta y eminente asamblea de MISQUERIDOSAPOSTÓLICOS para poner fin, de manera oficial, a la que sin duda ha sido la controversia historiográfica, mecánica y ¿teológica? más intensa desde que se colocó la primera piedra del Santuario, allá, a finales de los 50.


Hablamos de “LA VOLAORA». Hablamos de esa silueta mítica que recortaba su figura ante el cemento en construcción y que desató una tormenta de archivos, recuerdos y desmentidos.


Yo sostuve, con una fe que ya habrían querido para sí algunos teólogos medievales, que aquella montura era una Derbi 69(un número redondo, cabalístico y lleno de simetría). Añadí a la hagiografía del vehículo que pertenecía a Pachu el Facendusu, aquel insigne natural de Casorvía, la Gran Aldeona,  y capataz de los albañiles, quien utilizaba la potencia de sus dos tiempos para transportar desde el concejo lenense cargamentos de chorizos afumaos. Aquellos embutidos, como todos sabéis, no eran mero alimento: eran el auténtico "combustible vitalizante" y el secreto oculto detrás de la rapidez con la que se levantaron los muros del Santuario.


Sin embargo, la prensa libre y el rigor de la investigación periodística, se cruzaron en mi camino. Nuestro insigne periodista, Lalo el Grande, haciendo honor a su oficio y exhibiendo una ética profesional que ya querrían para sí los enviados especiales del The New York Times, me refutó con saña gráfica. Aportó fotos, diagramas, peritajes visuales y sentenció: «ES UNA GUZZI».


Lejos de amedrentarme, y viendo que otros compañeros se sumaban al linchamiento de mi tesis derbiana apoyando a Lalo, decidí quemar las naves. Apelé a la diplomacia del archivo e "iluminé" (quizás me acusen de falsificar con primor monacal) un documento definitivo. Un acta irrefutable donde constaba que el mismísimo 30 de febrero de 1958, Pachu le había comprado la Derbi a Don Víctor, el párroco de la vecina localidad de Vega del Ciego. Un documento perfecto... salvo por el sutil detalle de que febrero decidió no tener treinta días aquel año, ni ningún otro desde la reforma de Julio César.


Pues bien, la verdad, esa que nos enseñaban a buscar incansablemente en las aulas dominicanas, ha terminado por salir a la luz de la forma más insospechada. Nuestro infatigable compañero Valdés ha realizado el hallazgo arqueológico del siglo. Ha encontrado los restos de “LA VOLAORA». Escondida, vieja, cansada y completamente devorada por el óxido del tiempo. Por fin, el argumento TUMBATIVO con el que yo soñaba.


Pero mi gozo en un pozo. Para mi absoluta y pública vergüenza... es una Guzzi.

Efectivamente, Lalo tenía razón. Su mirada de lince periodístico no erraba. La «Volaora» nunca rugió con pistón catalán, sino con el genuino latido de Mandello del Lario adaptado a las carreteras españolas. Ante la evidencia del chasis y la honestidad brutal de los hechos, no me queda más que capitular, pedir disculpas a Lalo el Grande y rendirme ante su intachable deontología informativa. Eres un gigante de la crónica, amigo.


Ahora bien, un apostólico de la Paramera nunca deja un cabo suelto ni un documento eclesiástico desamparado. ¿Cómo queda el acta de compraventa de Don Víctor, el párroco de La Vega’l Ciegu? ¿Hemos de quemarlo por apócrifo? ¡En absoluto! La teología y la escolástica nos ofrecen la salida perfecta.

Tras un profundo análisis del texto, hemos descubierto la verdad mística detrás de ese papel. El documento es estrictamente auténtico, pero lo que se transó aquel milagroso 30 de febrero no fue la moto de la foto. La historia real fue la siguiente:

Don Víctor, hombre de iglesia y de orden, efectivamente le vendió una Derbi a Pachu el Facendusu para el transporte urgente de los chorizos lenenses. Pero Pachu, astuto como él solo, comprendió que una Derbi de la época no tenía el par de coj., perdón, digo el par motor necesario para subir los puertos cargada hasta los topes de embutido y con el viento leonés en contra. Por ello, esa misma noche, en un pacto secreto que explica el misterio, Pachu le cambió la Derbi a Dimas el de Xomeza por la Guzzi (la auténtica «Volaora»), que es la que finalmente aparcó frente al Santuario en el 59 y la que Valdés ha desenterrado.


El documento del párroco de Vega del Ciego queda, por lo tanto, salvado para la posteridad como el acta fundacional del "Tratado del Intercambio Motociclista-Choricero". La Guzzi existió, la Derbi existió en el limbo del 30 de febrero, y los chorizos, gracias a Dios, llegaron a su destino para dar fuerzas a los albañiles.


Lalo, querido amigo, tu honor queda intacto y tu victoria es incontestable. La «Volaora» era una Guzzi. Sirva esta extensa crónica como desagravio, como aplauso a tu pluma y como abrazo fraterno para ti, para Valdés el descubridor, para Josemari nuestro infatigable Furri, y para toda esta maravillosa cuadrilla que, más de sesenta años después, sigue sabiendo cómo reírse con la misma limpieza que cuando estrenábamos pantalones largos en León.


¡Un brindis por la «Volaora», sea de la marca que sea!


PD.- Envío foto actual de la GUZZI a nuestro Furri.




 

jueves, 28 de mayo de 2026

LA DERBI 69 "NO EXISTE". ¡'es una Guzzi! (Por Lalo F. Mayo)

Compañeros queridos del blog, yo ni entro ni salgo. el furriel

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Queridos amigos, acabo de comprobar que la DERBI 69 no existe.

Caiga quien caiga.


Como mucho podemos hablar de la Derbi «del 69» por el año en que salió a rodar, bautizada en fábrica como «Antorcha» y que fue en su tiempo un gran éxito de ventas, propiciado especialmente por la inmensa cantidad de ellas que compraron los albañiles para ir cada día al tajo. 


La Derbi «paleta», se conoció también debido a este hecho. El 80 por ciento de los albañiles que trabajaban en las obras de Astorga cruzaban las murallas cada mañana saliendo de entre las nieblas que rodeaban la ciudad. Llegaban desde Valdespino, Luyego, Val de San Lorenzo, Murias de Rechivaldo, Santa Colomba de Somoza, San Justo, Nistal, Villamejil…, de la ultraseca Maragatería y de la fértil vega del Río Tuerto.


 No, no llevaban chorizos, tal como ilustra este concepto. Chorizos, en ristras, no, pero sin duda que en sus bolsas olímpicas de Roma 60 se alojaba un racial bocata, este sí, de chorizo curado al humo de urz, que es la manera que se usa por allí. En realidad, nos llegaba con el frío seco de las madrugadas, pero nos sobraban arbustos y los usábamos para ahumar a los cochinos despiezados. Al menos eso hacía mi abuelo, lo que le agradecía toda la familia.


Pero estábamos en que la Derbi 69 no existe. 


Pero ojo, que no estoy diciendo que la «Volaora» no lo fuera. Una Derbi, y del 69, digo. Pruebas recién aparecidas que brillan en este medio sobre el que tienes tus ojos, lector querido, así lo confirman; y encima, firmadas por los caballeros (como corresponde tratándose de una montura) don Víctor Cabritero, presbítero y párroco de la Iglesia de San Félix, acompañado al pie del documento por el adquirente don Francisco Garcia alias Pachu el Facendosu. Ahí están sus rúbricas, que no osaré cuestionar como ciertas ya que la pátina que el tiempo ha dejado sobre el papel que lo documenta lo hace infalsificable. En él no hay postverdad, ni fake ni falsa realidad: don Víctor le vendió su Derbi a don Pachu con tan tajante aseveración que me permite parafrasear aquel exabrupto de otro cura, este de atrezo, que dijo algo parecido a: «…y lo que yo he vendido en la tierra, no lo cuestiona ni Dios en el cielo».


Bien vendida quedó aquel 30 de febrero de 1958 la Derbi, aunque no fuera una 69, una lástima porque ese no es un mal número. Como tampoco lo es el del día de autos que fecha el documento, aunque es bien sabido —y seguro que aparece por aquí alguien que así lo confirmará, lo vais a ver— que en la Vega’l Ciegu siempre han ido muy a lo suyo.


¿Que el Pachu tenía una bendita Derbi ya nadie lo podrá negar. Seguro que se desenterrará algún documento gráfico en el que aparezcan ambos y, quién sabe, quizás con alguna caja atada al transportín en el que sobresalgan el extremo de alguna ristra. Cosas más difíciles se han visto, se están viendo ya en los medios de comunicación de nuestros pecados.


Asentado queda por mi parte, pues, que el Pachu le compró la Derbi Antorcha DEL SESENTAYNUEVE al cura y que la rebautizó como «Volaora»: ¡49 centímetros cúbicos daban para mucho en aquellos tiempos! Habría que verla baixando Paxares, tanto pa un lau como o pal otru, sobre todo pal otru.


¿Entonces a que venía el exordio anterior, con el rollo de la Guzzi (no Gucci, que ese es otro mucho más fino), si ahora, a las primeras de cambio, el que suscribe dice que se ha equivocado? ¿Pero quién hace eso ahora? ¿Decir que uno está errado, así, sin h de hierro? Yo, al menos, no lo haré aquí hoy.


Doy como cierto que había una Derbi, en la que se trasportaban chorizos de los valles verdes  a la meseta amarilla, y que a los mandos de la máquina estaba el Pachu, que sí. Pero es que el sujeto principal de todo este invento, la moto que aparece en lo alto de las escalinatas del santuario en construcción y que se identificó con una Derbi, no, no es una Derbi. ¡Es una Guzzi! 


¿Que a Pachu le llevaba a trabajar a La Virgen? Sí. ¿Que el Facendosu aprovechaba el viaje para arramblar con los chorizos de la matanzade su casa? Pues posiblemente también, aunque si no hay prueba gráfica será más difícil de demostrar. Si solo los tenía que descargar de los varales de su fallado, pues claro que lo haría: tenemos moto, chorizos y a Pachu de mensajero. Pero lo contradiga quien quiera contradecirlo, la moto subida a la escalinata no es una Derbi. Es una Guzzi. Y ahí también se pueden presentar pruebas documentales gráficas que nadie con al menos un rastro de visión que le quede en cualquiera de los ojos podrá discernir sin esforzarse. 


Si se publican las fotos que envío al Furriel veréis una Derbi que se parece algo a la Guzzi de la escalinata por su manifiesta endeblez. Pero ojo, ¡¡lleva pedales!! Las otras dos son modelos «Antorcha» de años diferentes: la roja del 70 y la naranja/verde bastante posterior. La «Antorcha, como dice el texto de la foto, nació en el 65 y sí, llevaba como apellido CUARENTAYNUEVE. Esa era la Derbi 49. ¿O todavía os creeis que a mitad de los años sesenta podía comercializarse algo para subirse encima que llevara en su denominacion el número 69?


Tengo entendido que el pCoello hacía constantes viajes en moto desde Salamanca a León para ver cómo iba su iglesuca. Ya me parece exagerado tener que afirmar que se arriesgara a tales singladuras sobre la frugal montura de una Guzzi 65, que es SIN DUDA la que aparece en la foto, pero la fe mueve montañas y seguro que acorta los kilómetros, y él debía tener mucha fe, por como lo dejó grabado en cada metro cúbico de hormigón. 


Quizás Mariano Estrada, que sabe de la vida y andares de Coello en aquellos años, nos pudiera informar sobre la marca y modelo de la montura que usaba el arquitecto, porque, ¡qué descubrimiento habríamos hecho si la moto de la escalinata, esa Guzzi 65, fuera la suya. Que el jefe tuviera la prerrogativa de aparcar su vehículo justo delante de la mismísima fachada principal del santuario nadie lo iba a discutir: ni el obispo, ni el prior, ni siquiera don Pablo, que vería el asunto desde muy lejos entre la primera piedra y la última. En el momento en que fue tomada la foto, quizá no tanto, pero una vez alineados los apóstoles y la Virgen mirándola en todo momento, quién se iba a atrever a tocarla, no digo ya a llevársela sin permiso.


Salud.

Lalo


POR SI HACEN FALTA MÁS FOTOS:






miércoles, 27 de mayo de 2026

ESTO YE IRREFUTABLE ¨LA DERBI 69¨(Por Manolo Díaz)

Aquí os dejo el documento que Manolo ha desenterrado y que aporta a la causa. Su descubrimiento da la razón a su argumentación, salvo que la investigación sobre la que sigue trabajando  el Pitu la tumbe.

Helo aquí.

el furriel.



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Mi querido y admirado Lalo, GRAN LALO, Por exclusivos méritos propios, te has ganado sobradamente el calificativo de GRANDE, MAGNO. 


Para mí estás en la estela de Alejandro, Constantino, Teodosio, San Alberto, etc.
Y afirmo esto porque comprendo perfectamente que el 100% de los blogueros que han intervenido en nuestro litigio se hayan posicionado de tu parte. Yo también lo haría si el opositor fuese otro. ¿Se preocuparon de investigar Derbi/Gucci? ¡No, nada! Pero en la dupla Lalo/Manolón, ¿a quién elegir? Fíjate que algunos ni siquiera me nombran.


Entro en tema. Siento decirte que, por una vez y sin precedentes, estás en un error. ¡Galgos y muy galgos, bien vistos los tengo!


Comencemos por las razones técnicas que la identifican como DERBI:
El depósito: Corto y redondeado, colocado entre los tubos del chasis dejando espacio libre debajo hacia el motor.


El sillín: Cuenta con ese clásico asiento individual monoplaza suspendido sobre muelles, con un pequeño transportín trasero justo detrás sobre el guardabarros (que en la foto da el efecto óptico de un sillín corrido o un bulto de equipaje).


Guardabarros delantero: Muy envolvente, una característica típica de las Derbi de la época para proteger de las carreteras de tierra de la posguerra.


La robustez general y esa caída del chasis bajo el depósito, demuestran que se trata de una Derbi, sin dudas.


Ahora expongo los argumentos IRREFUTABLES.
Sabía que Pachu compró la moto a D. Victor, Párroco durante muchos años de la Vega’l Ciegu, muy próxima a Casorvía. ¡Allí me planté esta mañana! La iglesia lleva lustros cerrada. Pero Inés, la guardesa, dejome la llave y paseme tres hores charigando por la antigua sacristía/despacho parroquial. Da pena como está aquello. Rebusqué por carpetes, armarios apolillaos, papales y más papeles en pésimas condiciones… ¡EUREKA! ¡Encontré un papel amarillentu y casi ilegible, el recibu de compra/venta! No sé cómo incluirlo aquí. Envío foto al Furri.y copio contenido:


“IN DEI NOMINE. AMEN.
DESPACHO PARROQUIAL DE LA VEGA 'L CIEGU
Concejo de Lena (Asturias)
En la parroquia de La Vega'l Ciegu, a treinta de febrero de mil novecientos cincuenta y ocho.
Ante mí, Don Víctor Cabritero Ferre, Presbítero y Párroco propio de la Iglesia de San Félix de esta feligresía, comparece de una parte el propio Rector que suscribe y, de la otra, el vecino Don Francisco García Gafo, conocido en estos valles bajo el sobrenombre de «Pachu el Facendusu», natural y residente en la vecina localidad de Casorvida.
Ambas partes, reconociéndose con la capacidad legal necesaria para el otorgamiento de este acto de naturaleza civil y mercantil, de mutuo y espontáneo acuerdo de sus voluntades, DECLARAN:


PRIMERO. — Que el que resuelve, Don Víctor Cabritero Ferre, en calidad de legítimo propietario, efectúa la venta y transmisión formal de un vehículo ciclomotor de la marca y modelo DERBI 69 a favor del mencionado adquirente, Don Francisco García Gafo.


SEGUNDO. — Que el justo precio de la citada transacción queda unánimemente fijado y convenido en la cantidad líquida de 69,69 pesetas en moneda de curso legal, obligándose asimismo el comprador a la entrega complementaria, en concepto de diezmo y costumbre, de dos chabascos de corripu y un gachón de caleya debidamente cebado.


Y para que conste, surta los efectos oportunos entre los caballeros firmantes y quede debidamente registrado en los anales del archivo de este Despacho, se extiende el presente documento por duplicado, firmándose de puño y letra «in machina» en el lugar y fecha ut supra”


Siguen dos firmas ológrafas


Si todo lo anterior no os convence, aun me queda el ARGUMENTO TUMBATIVO. 
Hablé con Valdés. ¡¡¡¡Sabe dónde está actualmente LA VOLAORA!!!!

Y aquí lo dejo…

Manolo

martes, 26 de mayo de 2026

EL MISTERIO DE LA "DERBI 69" (Por Lalo F. Mayo)

Ante la masiva petición recibida en esta Furrielería instándome  a requerir de Manolón para que descifre el misterio de la Derbi 69 que aparece en la fotografía de la portada que publiqué en el blog el pasado día 18 bajo el título de "SORPRENDENTE FOTOGRAFÍA ¨LA VOLAORA", y la insistencia de Luis Carrizo que está en un sinvivir, se nos adelanta el     querido Lalo F. Mayo "el grande" descubriendo la purita realidad. Aquí os dejo "su" verdadera historia de la Derbi 69.

¿Será ésta la auténtica historia? ¿Derbi 69? ¿Gucci 65?

El Furriel

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Muy buenas, mi querido primu asturianu. Ya sabes, yo, como buen llionés, de los asturianus considérome primu hermanu. Y más tras haber respirado durante seis años el mismo aire (fresco o muy fresco, qué te digo que no sepas) de aquella paramera que tanto ha dado que hablar y aún más de escribir.

Podría decirte aquí, como disculpa, que el motivo de este extemporáneo mensaje que te llega desde este sur ya tan caluroso en el que me hallo es por interesarme por el recorrido de «Justo a tiempo» el libro (primero, espero que de una larga lista) de Paula. 

Eso tambien, claro. Pero además, y en aras de la ortodoxia informativa, eso que ya casi no queda en este mundo, quisiera aclarar aquí que no, que no es una Derbi 69 la moto aparcada en lo alto de las escalinatas del santuario, sino una no menos histórica Gucci 65. Roja o negra, algo que la foto en blanco y negro no puede declarar, pero que así será porque de la fábrica solo salían con esos dos colores. Por mi pueblo las llevaban los albañiles (o maestros de obra, que no sé si el coste del sofisticado aparato estaba al alcance de un simple paleta), aunque hubiera sido más propio que con esos dos colores negro y rojo fuera el arma de trabajo de los tipógrafos, que en mi ciudad, ilustrada y culta donde las había, eran un montón.

No quiero decir con esto que los chorizos casorvidenses del Fecendusu no colaboraran, en tan alto extremo como reseñas, al levantamiento de la maravilla del pCoello que tanto disfrutamos, ¡líbreme la Virgen!, pero lo que quisiera es poner en cuestion —discreta y humildemente— es que Pachu los llevase en una Volaora de marca nacional, sino en una de nacionalidad italiana. 

Son 30 cc los que diferencian una de otra, ademas del carácter propio de la nacionalidad de cada una de ellas, vinculada a su diseño. Seguramente que debido a esa diferencia la moto emplearía algo más de tiempo en cubrir los cien kilómetros que separaban en aquellos días las dos poblaciones, que a una velocidad media de 40 o 50 km/hora, y puertu Paxares cuesta arriba por medio y carreteras como las que en los sesenta separaban Asturias de León, seguramente sumaba sus buenas cuatro o cinco horas, siempre que no hubiera que parar a limpiar una bujía perlada, arreglar un pinchazo o tomarse un necesario refrigerio en Villamanín antes de tirarse a tumba abierta y puerto abajo hacia La Robla. Aquellos choricinos casorvidenses llegarían un poco más curaos al pie de los encofrados de hormigón que se estaban levantando con tanta fe, y sobre todo, gracias a tanta cerveza. (Ojo, cuestión no menor esta de vincular la santa misión del levantamiento de santuario y fundación religiosa a la fabricación y venta de la profana cerveza.

Ha pasado tanto tiempo y nuestra cabeza está tan llenas de datos, que a veces los recuerdos la saturan y ponen el foco en imágenes que, o bien nunca sucedieron, o bien se han disfrazado convenientemente para asentarse más cómodamente entre nuestras neuronas. ¿Es por eso falso lo que guardan? Aunque en estos tiempos de lamentables postverdades habría que decir que no, que para el usuario lo que vale es lo que cree (o dice creer)  que sucedió, que esa es «su» verdad y que, por falsa que sea, la considera tan válida como la objetivamente real; así que, ¿qué le vamos a hacer? 

Al final va a resultar que la verdad se asienta, como tantas otras cosas, en el poder, siempre que este se pueda ejecutar. Lo que no tiene absolutamente nada que ver, he de reconocer, con el asunto que nos ocupa: el de la Derbi 96 o la Gucci 65 y su relación de las ristras de choricines de las laderas que rodean Casorvía; el Pachuque los hacía llegar a la llana Paramera, y las 21 ventanas de la fachada del santuario que cada mañana esperan a que les llegue el sol desde el Este. Porque es seguro que los paletas que abrieron esas luminarias gozaron de esa conexión desconocida que ahora Manolo ha descubierto entre la verde  aldeona y la ocre llanura que tantas veces corrimos.

Pero quede aquí constancia, que es a lo que vamos, de que la verdad que yo veo en esta entrada es que, con chorizos o sin ellos, que eso no se discute, la Volaera no era una castiza Derbi 96, sino una elegante Gucci 65, tal y como demuestro con la foto que envío (y que permite la comparación) de una de aquellas sofisticadas máquinas que, sin duda, hizo evolucionar la proletaria bicicleta.

Salud 
Lalo

sábado, 23 de mayo de 2026

EL PENDÓN LEONÉS DEL P. IRIBERTEGUI

 


Maqueta, en la entrada del edificio del viejo Ayuntamiento de León de la plaza de las palomas, de la escultura del P. Iribertegui hoy en el jardín próximo al Hostal de San Marcos de León.




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