Vista interior del santuario barroco de la Virgen del Camino donde se aprecia a los pies del templo la tribuna del órgano.
Nota.- aparece en la pág.130 del libro "LaVerdadera historia de la Virgen del Camino" de Jorge Martínez Montero.
2 comentarios:
Ramón Hernández
dijo...
Imagino que esta fotografía traerá excelentes y emotivos recuerdos a quienes conocieron o frecuentaron ese templo, tan bien armado por su estructura arquitectónica y por su encuadre cultual de rezos misteriosos, envueltos en la sublime música del órgano que los catapulta más arriba de los cielos. Me resulta curioso el enrejado de toda la parte delantera, tan frecuente en iglesias similares, pues ignoro si lo que se pretendía era dar mayor realce a la intimidad que allí se producía con la divinidad o, tras cada afluencia popular, pechar la reja como protección de tantos tesoros allí acumulados frente a las manos ligeras. En cualquier caso, gracias Josemari, por revivir de alguna manera un pasado que no puede menos de ser cimiento y raíz de nuestro presente y valioso sostén del corto o largo futuro que sigue esperándonos. Buen ánimo, que ya está la primavera a punto de despuntar, pues la fotinias de mi jardín ya apuntan maneras.
Ahí hice yo la primera comunión hace equis número de años. La fotografía que ha elegido Jorge Martínez, así, sin bancos, resulta un poco desoladora. Porque había bancos, que conste en acta. Velay que acabaran de sacarlos para comenzar, ¡ay! su demolición.
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Imagino que esta fotografía traerá excelentes y emotivos recuerdos a quienes conocieron o frecuentaron ese templo, tan bien armado por su estructura arquitectónica y por su encuadre cultual de rezos misteriosos, envueltos en la sublime música del órgano que los catapulta más arriba de los cielos. Me resulta curioso el enrejado de toda la parte delantera, tan frecuente en iglesias similares, pues ignoro si lo que se pretendía era dar mayor realce a la intimidad que allí se producía con la divinidad o, tras cada afluencia popular, pechar la reja como protección de tantos tesoros allí acumulados frente a las manos ligeras. En cualquier caso, gracias Josemari, por revivir de alguna manera un pasado que no puede menos de ser cimiento y raíz de nuestro presente y valioso sostén del corto o largo futuro que sigue esperándonos. Buen ánimo, que ya está la primavera a punto de despuntar, pues la fotinias de mi jardín ya apuntan maneras.
Ahí hice yo la primera comunión hace equis número de años.
La fotografía que ha elegido Jorge Martínez, así, sin bancos, resulta un poco desoladora. Porque había bancos, que conste en acta. Velay que acabaran de sacarlos para comenzar, ¡ay! su demolición.
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