Veintiséis de noviembre y oscurece.
Choni sonríe desde Allí por su cumpleaños y hacia quienes venimos a pedir su paz; menos dolorosa y más plácida aún de la que aquí vivía.
La música, y el amor a la palabra, la despedían entre el orgullo de haberla tenido cerca y las lágrimas de Lara, orgullosa de su madre imaginativa, que ha dejado la huella luminosa de su paso por este camino árido que va desde cada cuna hacia el espacio azul de los sueños.
Habrá otra Choni cerca para empujarnos a seguir caminando ?
Quique Muñíz