jueves, 28 de mayo de 2026

LA DERBI 69 "NO EXISTE". ¡'es una Guzzi! (Por Lalo F. Mayo)

Compañeros queridos del blog, yo ni entro ni salgo. el furriel

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Queridos amigos, acabo de comprobar que la DERBI 69 no existe.

Caiga quien caiga.


Como mucho podemos hablar de la Derbi «del 69» por el año en que salió a rodar, bautizada en fábrica como «Antorcha» y que fue en su tiempo un gran éxito de ventas, propiciado especialmente por la inmensa cantidad de ellas que compraron los albañiles para ir cada día al tajo. 


La Derbi «paleta», se conoció también debido a este hecho. El 80 por ciento de los albañiles que trabajaban en las obras de Astorga cruzaban las murallas cada mañana saliendo de entre las nieblas que rodeaban la ciudad. Llegaban desde Valdespino, Luyego, Val de San Lorenzo, Murias de Rechivaldo, Santa Colomba de Somoza, San Justo, Nistal, Villamejil…, de la ultraseca Maragatería y de la fértil vega del Río Tuerto.


 No, no llevaban chorizos, tal como ilustra este concepto. Chorizos, en ristras, no, pero sin duda que en sus bolsas olímpicas de Roma 60 se alojaba un racial bocata, este sí, de chorizo curado al humo de urz, que es la manera que se usa por allí. En realidad, nos llegaba con el frío seco de las madrugadas, pero nos sobraban arbustos y los usábamos para ahumar a los cochinos despiezados. Al menos eso hacía mi abuelo, lo que le agradecía toda la familia.


Pero estábamos en que la Derbi 69 no existe. 


Pero ojo, que no estoy diciendo que la «Volaora» no lo fuera. Una Derbi, y del 69, digo. Pruebas recién aparecidas que brillan en este medio sobre el que tienes tus ojos, lector querido, así lo confirman; y encima, firmadas por los caballeros (como corresponde tratándose de una montura) don Víctor Cabritero, presbítero y párroco de la Iglesia de San Félix, acompañado al pie del documento por el adquirente don Francisco Garcia alias Pachu el Facendosu. Ahí están sus rúbricas, que no osaré cuestionar como ciertas ya que la pátina que el tiempo ha dejado sobre el papel que lo documenta lo hace infalsificable. En él no hay postverdad, ni fake ni falsa realidad: don Víctor le vendió su Derbi a don Pachu con tan tajante aseveración que me permite parafrasear aquel exabrupto de otro cura, este de atrezo, que dijo algo parecido a: «…y lo que yo he vendido en la tierra, no lo cuestiona ni Dios en el cielo».


Bien vendida quedó aquel 30 de febrero de 1958 la Derbi, aunque no fuera una 69, una lástima porque ese no es un mal número. Como tampoco lo es el del día de autos que fecha el documento, aunque es bien sabido —y seguro que aparece por aquí alguien que así lo confirmará, lo vais a ver— que en la Vega’l Ciegu siempre han ido muy a lo suyo.


¿Que el Pachu tenía una bendita Derbi ya nadie lo podrá negar. Seguro que se desenterrará algún documento gráfico en el que aparezcan ambos y, quién sabe, quizás con alguna caja atada al transportín en el que sobresalgan el extremo de alguna ristra. Cosas más difíciles se han visto, se están viendo ya en los medios de comunicación de nuestros pecados.


Asentado queda por mi parte, pues, que el Pachu le compró la Derbi Antorcha DEL SESENTAYNUEVE al cura y que la rebautizó como «Volaora»: ¡49 centímetros cúbicos daban para mucho en aquellos tiempos! Habría que verla baixando Paxares, tanto pa un lau como o pal otru, sobre todo pal otru.


¿Entonces a que venía el exordio anterior, con el rollo de la Guzzi (no Gucci, que ese es otro mucho más fino), si ahora, a las primeras de cambio, el que suscribe dice que se ha equivocado? ¿Pero quién hace eso ahora? ¿Decir que uno está errado, así, sin h de hierro? Yo, al menos, no lo haré aquí hoy.


Doy como cierto que había una Derbi, en la que se trasportaban chorizos de los valles verdes  a la meseta amarilla, y que a los mandos de la máquina estaba el Pachu, que sí. Pero es que el sujeto principal de todo este invento, la moto que aparece en lo alto de las escalinatas del santuario en construcción y que se identificó con una Derbi, no, no es una Derbi. ¡Es una Guzzi! 


¿Que a Pachu le llevaba a trabajar a La Virgen? Sí. ¿Que el Facendosu aprovechaba el viaje para arramblar con los chorizos de la matanzade su casa? Pues posiblemente también, aunque si no hay prueba gráfica será más difícil de demostrar. Si solo los tenía que descargar de los varales de su fallado, pues claro que lo haría: tenemos moto, chorizos y a Pachu de mensajero. Pero lo contradiga quien quiera contradecirlo, la moto subida a la escalinata no es una Derbi. Es una Guzzi. Y ahí también se pueden presentar pruebas documentales gráficas que nadie con al menos un rastro de visión que le quede en cualquiera de los ojos podrá discernir sin esforzarse. 


Si se publican las fotos que envío al Furriel veréis una Derbi que se parece algo a la Guzzi de la escalinata por su manifiesta endeblez. Pero ojo, ¡¡lleva pedales!! Las otras dos son modelos «Antorcha» de años diferentes: la roja del 70 y la naranja/verde bastante posterior. La «Antorcha, como dice el texto de la foto, nació en el 65 y sí, llevaba como apellido CUARENTAYNUEVE. Esa era la Derbi 49. ¿O todavía os creeis que a mitad de los años sesenta podía comercializarse algo para subirse encima que llevara en su denominacion el número 69?


Tengo entendido que el pCoello hacía constantes viajes en moto desde Salamanca a León para ver cómo iba su iglesuca. Ya me parece exagerado tener que afirmar que se arriesgara a tales singladuras sobre la frugal montura de una Guzzi 65, que es SIN DUDA la que aparece en la foto, pero la fe mueve montañas y seguro que acorta los kilómetros, y él debía tener mucha fe, por como lo dejó grabado en cada metro cúbico de hormigón. 


Quizás Mariano Estrada, que sabe de la vida y andares de Coello en aquellos años, nos pudiera informar sobre la marca y modelo de la montura que usaba el arquitecto, porque, ¡qué descubrimiento habríamos hecho si la moto de la escalinata, esa Guzzi 65, fuera la suya. Que el jefe tuviera la prerrogativa de aparcar su vehículo justo delante de la mismísima fachada principal del santuario nadie lo iba a discutir: ni el obispo, ni el prior, ni siquiera don Pablo, que vería el asunto desde muy lejos entre la primera piedra y la última. En el momento en que fue tomada la foto, quizá no tanto, pero una vez alineados los apóstoles y la Virgen mirándola en todo momento, quién se iba a atrever a tocarla, no digo ya a llevársela sin permiso.


Salud.

Lalo


POR SI HACEN FALTA MÁS FOTOS:






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