lunes, 4 de octubre de 2021

LUNES 4 DE OCTUBRE EN LEÓN

 



Chorizo y morcillina

un puñado de avellanas

Música en la Catedral

el cielo azul azul

los pendones de León

es la fiesta de San Froilán.





sábado, 2 de octubre de 2021

Bautizo editorial de la joven Daniela Maraña

Francisco Valero, compañero de mi ilustre yeguada del 61,  me ha informado, y me pide os informe también a todos vosotros,  que su  sobrina nieta Daniela Maraña Rodriguez que vive y se ha criado en  Leon y que tiene 16 años ha escrito un Poemario titulado DESTROZADA EN TINTA. 





Se han hecho eco de la noticia los medios de comunicación de León, prensa y televisión.

Esta joven promesa de tan solo 16 años demuestra con esta publicación  sus ganas e ilusión por la poesía y su deseo de compartir sus inquietudes con los lectores. Prueba de ello es que durante la presentación leerá algunos de los poemas recogidos en el libro.

La joven poeta y escritora es partidaria de que la juventud se involucre  mucho más en la cultura y que cultive la literatura, la pintura o el teatro.

Esta joven autora leonesa comenzó a escribir con tan solo 10 años, pero no ha sido hasta los 16 cuando se ha decidido a publicar su primer libro de poesía, «un género que cada vez está más en desuso y debemos tratar de relanzarlo como parte integradora de la cultura de la sociedad», según las propias palabras de Daniela Maraña.

«Los pilares de nuestra cultura están en peligro de derrumbarse; las artes, cada vez más en desdicha, deben recuperar su lugar en la sociedad. Yo espero aportar mi granito de arena con lo que más me gusta, que es escribir», señala esta jovencísima autora que tiene ante sí un futuro más que prometedor en el mundo de las letras.

Daniela estará bien arropada este domingo en su debut editorial al contar con el apoyo de familiares, profesores, representantes de la editorial y del público en general. El libro se puede adquirir en https://mariposa.quares.es

Francisco acaba deseando  que ojalá Daniela avance como tantos lgrandes escritores que intervienen en nuestro blog.

viernes, 1 de octubre de 2021

LA CENA DEL SEÑOR - Capítulo VII, 3ª parte (Por Baldomero López)

 

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3.      ALGUNAS CONCLUSIONES

 

3.1. La misa repite el rito de los primeros cristianos que recogieron solo aquellas tradiciones que fueron excluyendo paulatinamente la «comida» y que concentraron en la parte «eucarística» los gestos y palabras de Jesús en la Última Cena

 

         El gran error «originario» de la celebración de la Cena del Señor fue anular la comida y todo su significado para convertirla en un rito «sacro». Las misas pueden ser oraciones de alabanza, de bendición, de acción de gracias y de súplica de purificación, en las que el Resucitado estará presente como cuando «dos o tres se reúnen en su nombre», pero de ninguna manera son «memoria» de la Última Cena, porque falta en ellas algo tan esencial de lo que aconteció en el Cenáculo como es la comida. 

         Pablo y los sinópticos, al suprimir la comida de la celebración de la Última Cena, dieron pie o encaminaron todo a que la misa fuera un culto, una «eucaristía sin comida». Y también a que la teología cristiana que se ha elaborado desde entonces en occidente mantenga un marcado carácter «cultual–eucarístico». La comida del Cenáculo fue principalmente un acto «profano» (comer) y la misa es una acción exclusivamente «sacra» y cultual. 

         Imbuidos en una interpretación y en una práctica milenarias de la celebración de la Cena del Señor (misa) como un acto exclusivamente de «culto», nos hemos vuelto insensibles a admitir lo que señala el evangelista Juan: que el servicio a los demás (lavatorio de los pies) es también una manera de hacer presente entre nosotros al Resucitado. Las llamadas «especies de pan y vino» han acabado por ser absolutizadas y aisladas de todas las «acciones» que tuvieron lugar en aquella Cena. El pan y el vino estaban en el Cenáculo para ser comidos y compartidos, no para que Jesús diera una nueva definición «sustancial» de ellos. 

         La «sacralidad» que sigue teniendo la misa tampoco guarda relación alguna con la vida «profana» de Jesús de Nazaret, que fue lo que caracterizó la mayor parte de sus actuaciones en los años de predicación del Reinado de Dios. La «hostia» –no así el cáliz– ha monopolizado todo el protagonismo en las misas, en las procesiones, en los retablos de nuestros templos desde la Contrarreforma y en las discusiones teológicas que arrancan en la época medieval. Las «visitas al Santísimo» siguen siendo encarecidamente recomendadas como las mejores prácticas piadosas. Pero un discípulo de Jesús tiene que dar un golpe de timón y recuperar la verdadera estructura de «comida profana» que fue la Última Cena.

 

3.2. La misa no es de ninguna manera la celebración de la pasión y muerte de Jesús

 

         Las «comidas cultuales» y los «sacrificios» fueron de uso corriente entre los primeros cristianos y entre los miembros de otras religiones de su entorno. Es indudable que entre todas ellas existen analogías y hasta ciertas dependencias. La Cena de despedida de Jesús, si no fue directamente celebración de la Cena pascual judía, sí se realizó en el ambiente de esta fiesta, en la que los sacrificios conmemorativos y las liturgias que los acompañaban eran un componente necesario. Ciertamente, Jesús no pudo ser ajeno a todo esto al celebrar su Última Cena. Pero, por la actitud que mostró ante el culto durante su vida de evangelización, parece verosímil que no hubo ni rastro del tema del sacrificio en la referencia que, según los sinópticos, hace Jesús a su muerte. 

         Ya hemos señalado en repetidas ocasiones que Jesús fue crucificado como consecuencia de vivir el amor y la fidelidad a Dios y a los seres humanos en aquella sociedad de poder y de enormes desigualdades sociales. La misa –si pretende celebrar el sentido que tuvo la muerte del Crucificado– debería hacerlo con una comida compartida con las personas que no tienen medios para comer como expresión de amor fraterno. Esta forma de proceder al modo de Jesús tiene el peligro de despertar el recelo, la persecución y hasta la muerte por parte de los privilegiados y poderosos.

 

martes, 28 de septiembre de 2021

BLOG VIEJO CONTENIDO 2009




Aquí os dejo el 2009.

 ¡¡¡Cuánto escribían estos malditos, válgame Dios!!!

martes, 21 de septiembre de 2021

EL AGUA EN LA VIRGEN DEL CAMINO (Por Antonio Argüeso)



Estamos en tiempos en los que los recuerdos  ocupan mayor espacio que los proyectos, con lo que sin saberlo practicamos lo que Isidro, siempre tan  preciso, dice que es la anámnesis. Y hete aquí que estos días “he recuperado’ el recuerdo el del problema del agua en la Paramera.


En una entrada anterior Cirauqui habla de casi todos los oficios de la Paramera. Pero no cita el de “encargado del agua”, poco conocido, aunque esencial pues del buen control del depósito, situado entre la Escuela Mayor y la Menor, dependía que tuviéramos o no agua. Si no podía pasar lo que ha motivado este recuerdo. 


Un día, estando en cuarto o en quinto año, oigo por aquellos inmensos pasillos del colegio la recia voz del Padre Felipe Lanz: “¿Dónde están los encargados del agua?”. Iba envuelto en la capa, con la cabeza y la cara chorreando más jabón que agua: estando en la ducha, había cerrado el grifo mientras se jabonaba y cuando iba a aclarar su fornido cuerpo…. ¡no había agua!.


El encargado del agua era Pesquera y yo el aprendiz, para garantizar la continuidad cuando él fuese al noviciado. Habíamos controlado, como todos los días, el depósito que estaba mediado. Una fuga era imposible; se hubiese visto, dada la cantidad de agua que había desaparecido. Pronto dimos con el culpable que si mal no recuerdo era el Padre Enrique quien, sin respetar las normas, llenó la piscina cuando el depósito estaba mediado, algo que solo se podía hacer cuando estaba lleno.



Como en este caso se pudo comprobar ya, construir edificios con casi mil grifos y ¡una piscina!  en un pequeño pueblo de secano plantea serios problemas de agua.  Los primeros años hubo roces con el pueblo por este tema; el depósito que debía llenarse en momentos de abundancia y utilizar en tiempos de escasez se quedó pequeño. 


Se buscaron pues soluciones, como la compra de “La Puri” para la piscina. 


Pero la más novedosa de todas va a venir de un leonés que había estado unos años en Texas, donde vio cómo allí utilizaban máquinas similares a las perforadoras petrolíferas para buscar también agua. Eran máquinas que podían instalarse en camiones especialmente condicionados, con lo que se podían desplazar con relativa facilidad. Este leonés vio el negocio y se trajo una para aquella España que con el desarrollismo empezaba a trabajar el campo de forma más dinámica. Creo que a  La Virgen del Camino llegó por intermedio del mismísimo Eulalio C. Ruíz. 


El camión se instaló detrás del edificio de la Escuela Menor, no lejos de la alambrada a la vera de El Tomillar y se montó la torre para empezar a perforar. A mí me tocó “ayudarle”. No fue el único caso en que hice esto ya que trabajé al menos con tres profesionales que realizaban trabajos en el colegio. Con el que más tiempo pasé fue con un carpintero, el primero que me explicó por qué al clavar una punta, tras dar un golpe fuerte había que posar el martillo sobre ella para evitar que siguiera vibrando en el momento de dar el segundo golpe; de golpearla mientras vibra la punta se tuerce; un “especialista radio” que se ocupaba de la abundante megafonía del colegio y que me contaba cómo en alguna ocasión quisieron echarle de algún  pueblo por miedo a que la antena en espiral que ponía en los aleros del tejado para que la radio funcionase atrajese igualmente a los malos espíritus; al final se solía solucionar, aunque no siempre, con la bendición que el cura hacía de la casa y de la antena. 


El tercero fue un joven soldador que puso ventanas de aluminio en los pasillos y antesala del teatro. 




De los tres guardo excelentes recuerdos y lo que con ellos aprendí me ha servido bastante, primero en los años en los que me tocó “hacer de todo” para poder sobrevivir y después para no necesitar “especialistas” de casi nada en la casa.



Pero volvamos al buscador de agua, con el que también pasé varias horas de conversación mientras la máquina horadaba; su experiencia en EE UU no había sido nada buena y creo que fue él el que le quitó las ganas de conocerlo. Creo recordar que era pelirrojo y sobre todo que tenía vértigo, uno de esos vértigos que ni a una silla podía subirse, con lo que me tocaba trepar a la torre del camión cada vez que la operación del perforado lo necesitaba. 


Al final sí se encontró agua, aunque menos de lo previsto con lo que hubo que mantener la vigilancia  del depósito ya que las necesidades fueron en constante aumento de “apostólicos”  y con la llegada de los de Villaba y el paso de cinco a seis años. 

ENTRADA MÁS RECIENTE

LA VIRGEN DE CANDELARIA Y LA CRUZ DE LOS DOMINICOS.

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