Hablamos con el Prior actual de la comunidad de la Virgen del Camino, pManuel G.Bandera.
ENLACES DE LA CABECERA
miércoles, 17 de noviembre de 2021
MISA EN RECUERDO DEL pPEDRO EN EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL CAMINO
martes, 16 de noviembre de 2021
AYER, EN EL PASILLO HACIA EL TEATRO (Por Enrique Muñiz Iglesias)
Enrique
lunes, 15 de noviembre de 2021
FALLECE EL pJAVIER ESPINOSA
domingo, 14 de noviembre de 2021
Pedro Sánchez Menéndez, dominico (Por Jesús Espeja)
Pedro Sánchez Menéndez, dominico

Leí con gusto unos folios que tituló “Memoria y reflexión” donde manifestaba su evolución espiritual. Entresaco frases que apuntan por dónde discurrió esa evolución:
“Nuestra formación en Salamanca fue una formación fuertemente tradicional, que determinaría los primeros años de mi vida, y los primeros años de mi actuación como dominico. Sólo años más tarde entendería una expresión que oí a Alberto Colunga un día al salir del comedor, donde se nos estaba leyendo la encíclica “Divino afflante Spiritu” de Pío XII, y que hablaba de cómo debían realizarse los estudios bíblicos. El comentario de Alberto Colunga, que era profesor de Exégesis, fue: “Hace cuarenta años que esperaba yo esta Encíclica”.
Ordenado ya presbítero, fue destinado a la escuela apostólica y allí estuvo varios años como profesor y director: “traté de educar con cariño y afecto; y lo hice, no porque fuera un educador excelente, sino precisamente por el cariño y el entusiasmo que todos pusimos en aquel empeño que nos parecía tan importante”.

“Durante mucho tiempo mi modo de ver y de vivir la vida cristiana y religiosa fue la tradicional, la que vivía entonces la gran mayoría. Era una religión espiritualista, intimista, de falsa relación con Dios, de fidelidad a unas formas estereotipadas que, se suponía, nos acercaban a lo sagrado, a lo que se relacionaba con Dios. Este modo de vivir apenas incidía en la vida de la gente, en la transformación de la sociedad. Eso era cosa de otros. No teníamos que meternos en política. Vivíamos aislados, al margen de la sociedad, y parecíamos felices. Nuestro empeño era que la gente viviese también esa vida cristiana lo mejor posible y así la preparábamos para el encuentro con Dios”
“En los primeros años sesenta llegó el Concilio Vaticano II. Yo lo viví desde la lejanía. Solo muy poco a poco fui comprendiendo lo que el Concilio significaba para la necesaria transforma
sábado, 13 de noviembre de 2021
Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, Vallecas, siete de la tarde (Por Jesús Herrero)
Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, Vallecas, siete de la tarde
Mal asunto. Ayer se cumplió el primer año sin Pedro y aún sigo teniéndolo en la cabeza como si fuera a verle mañana. Ayer fue la misa en la que se recordaba su partida para reunirse con los del otro lado, que también tienen derecho.
Estábamos todos los de Madrid y también los de Vallecas, o sea, los suyos, aunque esto hay que matizarlo: Pedro no tenía “suyos” sino que era más bien propiedad de todos. Pedro no era un faro para guiar navegantes en la noche, pero si el faro fallaba, Pedro estaba siempre en la playa alimentando una hoguera con restos de naufragios para que nadie se perdiera.
Las celebraciones eucarísticas ya se sabe cómo son, pero la de ayer estuvo salpicada de anécdotas contadas por sus amigos, lo cual le dio una cierta vida. Hacía frío, es un templo frío el de Santo Tomás de Villanueva, y al menos eso caldeó un poco el ambiente. No obstante Javier Serrano y yo tuvimos que refugiarnos en un radiador que había junto a la sacristía. Sobrevivimos. Pero al lado había un corcho con fotos antiguas, de hacía más de cuarenta años, en las que se veían unos barracones desvencijados donde, según parece, Pedro y sus compañeros –entre los que se encontraban José Antonio Lobo, José Ramón López de la Osa y José Luis Alcalde y algunos otros–, comenzaron a trabajar en Vallecas, prácticamente en la indigencia. Conozco establos más habitables. Pero ellos levantaron allí su territorio solidario. Pedro entonces estaba más joven, igual de serio pero más joven. Igual de pujante e incombustible que en octubre del año pasado. Supongo que le mantenía así el hecho de estar entre la gente que le necesitaba. Pero como todos los grandes hombres dudaba de haber hecho todo lo que podía o debía. En fin, qué se puede decir de esto…
Pedro se fue y punto. Lo malo es que en la próxima reunión de antiguos alumnos no estará físicamente. Bueno, estará, por supuesto, pero de otra manera. Seguramente observándonos con la conmovedora media sonrisa que le caracterizaba, capaz de calmar los oleajes en las playas, iluminando calurosamente, oliendo a sal.
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