sábado, 2 de mayo de 2026

LA LUZ DE LA VIRGEN

 Hasta a la Virgen le han echado la cortina para no deslumbrarse con semejante luz.




2 comentarios:

Ramón Hernández Martín dijo...

Seguramente hoy decepcionaré, de haber alguien en esa actitud, a quien haya estado esperando un sugerente comentario mío sobre estas fotos. Lo digo porque, como diluido yo mismo en la hermosa penumbra de estas fotos, no se me ocurre realmente nada de provecho. ¡Qué le vamos a hacer, pues la edad no perdona y las neuronas de uno también tienen derecho a sus propios findes! Francamente, no sé que decir ante ellas que no sea, por ejemplo, que la mucha luz deslumbra y hiere los ojos, mientras que la oscuridad parece sumirlo todo en la nada. Admitamos que los extremos, sobre todo en política, no nos van bien, pues el que no cojea, renquea, y, además del pendoleo ideológico que ello conlleva, parece que también entre los extremosos hay quienes meten la mano en la caja, esa que guarda los dineros comunes y que, en última instancia, según su pensar y sentir, "no es de nadie". En fin, a la hora de buscar refugios cuando a uno le entren ganas de rezar por alguna razón particular (hay millones de ellas), nosotros tendremos el fácil recurso de adentrarnos en la atmósfera cálida y fresca que retratan estas fotografías, donde la realidad es palpable y el sol ni te abrasa ni te fulmina el alma, al amparo de los gruesos muros de un sepulcro simbólico en que una madre llora la muerte de su hijo y unos comedidos ventanales te permiten disfrutar ya de alguna manera de la frescura luminosa de los cielos. ¡Hermosa iluminación, en fin, que convierte el lugar en séptima morada celestial! Y ya de paso, puesto a decir algo que signifique algo y sirva para algo, dejemos aquí constancia de una entrañable felicitación a todas las madres que lean esto, pues ellas sí que, "alumbrando vida", se hacen acreedoras a toda la belleza y a toda la bondad que es capaz de engendrar el mundo en que vivimos. Amén, aleluya.

Isidro Cicero dijo...

sa pared sur de las 20 ventanas ya sabéis muchos que me tiene sorbido el seso desde que la descubrí de mayor. Esas fotos de hoy, supongo que sean de hoy, encienden los velones como si fuera un hachero gigante del otro mundo. Supongo que sean de hoy, de este finde, porque la luz de la Paramera que cada dos por tres uno añora, tiene dos momentos sublimes en la rueda del año, este del 1 al 15 de mayo y la quincena de las anovenarias en pleno septiembre. El que hizo las fotos sabe lo que hace.
De la pared de luz de los veinte hachones encendidos nos hemos dado cuenta tarde. Ya de mayores. Ahora, cualquiera de nosotros puede experimentar esa sensación única que transmite la veintena, diferente a la gran vidriera occidental de los 50 metros de colores vivos y los vidrios cenitales sobre el retablo. Ahora sí conocemos la mística combinación de la luz descompuesta que por un lado se multiplica calidoscópica pero por otro se reúne en un único rayo. Cuando éramos muchachos, esta delicadeza de la luz ni siquiera la mirábamos. Y si la mirábamos qué lejos estábamos de comprehenderla.

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