lunes, 6 de febrero de 2023

COMPAÑERO REENCONTRADO

Hola. Me llamo Miguel Angel Blanco Alameda. Soy de Aranda de Duero y estuve  
en el colegio entre los años 1964 y 1968. Hice allí de 3° a 6° de  bachillerato. 
Estuve en la escolanía y fui con ella a Roma.
Me gustaría contactar con antiguos compañeros de aquella época.
Un afectuoso saludo.

Atentamente,
Miguel Ángel Blanco Alameda | tenerias39@gmail.com



domingo, 5 de febrero de 2023

ADIÓS, YANOMAMIS (Por Pedro G. Trapiello)

Por haber estudiado en los dominicos tengo vistos centenares de fotos y documentales de indígenas auténticos que proyectaban en el colegio sus numerosos misioneros del alto Amazonas peruano, allí donde el río Urubamba y afluentes son el único camino de la selva dibujando meandros de breves playas para que los indígenas de aquellos años 50 y 60, aún en su edad de piedra, plantaran sus campamentos errantes, indígenas de diferentes familias o tribus de varios orígenes étnicos: machiguengas, piros, pichas, arambuts, areseris, pukirieris, mascos... y doce lenguas para hacerse un lío en tan sólo su departamento Madre de Dios de superficie similar a las tres provincias leonesas. Y gran impacto me produjo ver a indígenas retacas en porretas y de pechos flacos y caídos como bolsas de cuero que posaban dando de mamar a la vez a su crío y a un mono que, una vez crecido, lo asaban y se lo zampaban; o las fotos de hombres que no usaban taparrabos atándose el prepucio con cordel a la cintura y evitando así que al correr les cimbrease el pijo como el tanganillo en el galgo. Y eran indios de arco largo y flechas más altas que ellos, nada que ver con sus primos pieles rojas norteamericanos. Dormía toda la familia en una sola hamaca y no tenían más industria que cazar y pescar lo justo para comer y una chacra para cultivar tubérculos. Siglos haciendo esto pemitió su supervivencia hasta que la minería del oro con crueldad de garimpeiro, el caucho y los madereros les fueron invadiendo, contagiando, esclavizando o extinguiendo en las últimas décadas sin que hoy ceda la devoración con medios aún más invasivos en sus últimos confines. Y me vino todo esto tras leer las recientes noticias sobre los indios yanomamis de Brasil (comunitaristas cuyos pueblos son una sola casa para todos) que sufren hoy esa misma invasión, pero añadida una desnutrición y mortandad inédita tras la política de Bolsonaro calificada como genocidio en diferido. Inútilmente están esperando a que les miremos. Y entonces ya sólo será para decirles adiós, yanomamis, adiós.

DIARIO DE LEÓN 5 DE FEBRERO

lunes, 30 de enero de 2023

viernes, 27 de enero de 2023

PURGATORIOS (Por Jesus Herrero) Epílogo por Javier del Vigo

 


EPÍLOGO

Ycolorín colorado, que el striptease de Jesús Herrero se ha acabado! 



Verano tórrido el de 2022. Tórrido en lo climático. No en lo erótico, que dicen que como siempre: se folla lo que se puede; aunque a ciertas edades, la erótica es postre delicioso, melodía del pasado, que médicos o Naturaleza –¡ay, dolor!— nos dejan catar poco, de pascuas a ramos. Y aún así, cuesta lo suyo acabarlo; el postre, digo. 

Avanzaba el verano y el blog de los antiguos alumnos dominicos fue pariendo capítulos de los amores —sexo completo incluido o acto fallido sin untar bola, según— de un hombre que iba pa fraile, pero acabó funcionario en el Ministerio de Cultura. Este Jesús Herrero Marcos de nuestros amores. 


miércoles, 18 de enero de 2023

PURGATORIOS (Por Jesus Herrero) y Capítulo 14 . Del purgatorio también se sale




Casi siempre, al final de las películas en las que se narran hechos reales o verídicos, se suelen añadir notas más o menos extensas sobre la realidad final o actual de cada personaje, o al menos de los más importantes. Muchas son las razones para que esto sea así. Lo normal es que al espectador le guste saber qué pasó con fulano o mengano, si al final de todo les fue bien o mal, según; o si se casó con la que se merecía o si esta le dio esquinazo y se fue con el malo, o el feo, que es casi peor; o si alguno terminó en la cárcel y le cayeron veinte años o más; o si, por el contrario, le tocó la lotería y Hacienda no se enteró, o sí se enteró y le metió mano.


Es bastante normal que los finales de las películas no sean los más apetecibles por el espectador y en la vida real, pasado ya lo que se cuenta en el celuloide, la cosa se haya arreglado o haya ido a mejor: por ejemplo a veces el malo termina escapándose por los pelos, cosa que a algunos guionistas les encanta porque saben, los muy cínicos, que al espectador lo que le gustaría es que al malo le zurren bien, o le maten como es una película no es grave, no importa, o le pongan de patitas en el trullo y, si puede ser, por más de veinte años.


Y al bueno, y también por fastidiar, le suelen dejar ir sin honores ni lametazos ni premios: Vale, has sido estupendo, te has portado de cine, nunca mejor dicho, y has hecho el bien sin mirar a quién, pero se acabó la historia y ahora te toca trabajar. Y eso a pesar de que a todos los espectadores les hubiera parecido una buenísima idea que el tal benefactor, además de salir por la puerta grande, se le hubiera puesto una pensión vitalicia que le hubiera aliviado de por vida.


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