domingo, 14 de noviembre de 2021

Pedro Sánchez Menéndez, dominico (Por Jesús Espeja)

Pedro Sánchez Menéndez, dominico

Pedro Sánchez Menéndez, dominico
Pedro Sánchez Menéndez, dominico

Leí con gusto unos folios que tituló “Memoria y reflexión” donde manifestaba su evolución espiritual. Entresaco frases que apuntan por dónde discurrió esa evolución:

“Nuestra formación en Salamanca fue una formación fuertemente tradicional, que determinaría los primeros años de mi vida, y los primeros años de mi actuación como dominico. Sólo años más tarde entendería una expresión que oí a Alberto Colunga un día al salir del comedor, donde se nos estaba leyendo la encíclica “Divino afflante Spiritu” de Pío XII, y que hablaba de cómo debían realizarse los estudios bíblicos. El comentario de Alberto Colunga, que era profesor de Exégesis, fue: “Hace cuarenta años que esperaba yo esta Encíclica”.

Ordenado ya presbítero, fue destinado a la escuela apostólica y allí estuvo varios años como profesor y director: “traté de educar con cariño y afecto; y  lo hice, no porque fuera un educador excelente, sino precisamente por el cariño y el entusiasmo que todos pusimos en aquel empeño que nos parecía tan importante”.

Pedro Sánchez, dominico

“Durante mucho tiempo mi modo de ver y de vivir la vida cristiana y religiosa fue la tradicional, la que vivía entonces la gran mayoría. Era una religión espiritualista, intimista, de falsa relación con Dios, de fidelidad a unas formas estereotipadas que, se suponía, nos acercaban a lo sagrado, a lo que se relacionaba con Dios. Este modo de vivir apenas incidía en la vida de la gente, en la transformación de la sociedad. Eso era cosa de otros. No teníamos que meternos en política. Vivíamos aislados, al margen de la sociedad, y parecíamos felices. Nuestro empeño era que la gente viviese también esa vida cristiana lo mejor posible y así la preparábamos para el encuentro con Dios”

“En los primeros años sesenta llegó el Concilio Vaticano II. Yo lo viví desde la lejanía. Solo muy poco a poco fui comprendiendo lo que el Concilio significaba para la necesaria transforma

sábado, 13 de noviembre de 2021

Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, Vallecas, siete de la tarde (Por Jesús Herrero)

Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, Vallecas, siete de la tarde

 

Mal asunto. Ayer se cumplió el primer año sin Pedro y aún sigo teniéndolo en la cabeza como si fuera a verle mañana. Ayer fue la misa en la que se recordaba su partida para reunirse con los del otro lado, que también tienen derecho.

Estábamos todos los de Madrid y también los de Vallecas, o sea, los suyos, aunque esto hay que matizarlo: Pedro no tenía “suyos” sino que era más bien propiedad de todos. Pedro no era un faro para guiar navegantes en la noche, pero si el faro fallaba, Pedro estaba siempre en la playa alimentando una hoguera con restos de naufragios para que nadie se perdiera.

 

Las celebraciones eucarísticas ya se sabe cómo son, pero la de ayer estuvo salpicada de anécdotas contadas por sus amigos, lo cual le dio una cierta vida. Hacía frío, es un templo frío el de Santo Tomás de Villanueva, y al menos eso caldeó un poco el ambiente. No obstante Javier Serrano y yo tuvimos que refugiarnos en un radiador que había junto a la sacristía. Sobrevivimos. Pero al lado había un corcho con fotos antiguas, de hacía más de cuarenta años, en las que se veían unos barracones desvencijados donde, según parece, Pedro y sus compañeros –entre los que se encontraban José Antonio Lobo, José Ramón López de la Osa y José Luis Alcalde y algunos otros–, comenzaron a trabajar en Vallecas, prácticamente en la indigencia. Conozco establos más habitables. Pero ellos levantaron allí su territorio solidario. Pedro entonces estaba más joven, igual de serio pero más joven. Igual de pujante e incombustible que en octubre del año pasado. Supongo que le mantenía así el hecho de estar entre la gente que le necesitaba. Pero como todos los grandes hombres dudaba de haber hecho todo lo que podía o debía. En fin, qué se puede decir de esto…

 

Pedro se fue y punto. Lo malo es que en la próxima reunión de antiguos alumnos no estará físicamente. Bueno, estará, por supuesto, pero de otra manera. Seguramente observándonos con la conmovedora media sonrisa que le caracterizaba, capaz de calmar los oleajes en las playas, iluminando calurosamente, oliendo a sal.














jueves, 11 de noviembre de 2021

CELEBRACIÓN ANIVERSARIO FALLECIMIENTO DE PEDRO 11/11/2021

CELEBRACIÓN ANIVERSARIO FALLECIMIENTO DE PEDRO 11/11/2021

1) Semblanza

El próximo día 11 de Noviembre se celebrará una misa en recuerdo del pPedro en su antigua Parroquia de Vallecas.

LA MISA SERÁ A LAS 19 HORAS.

PARROQUIA SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA

DIRECCIÓN: C.LEONESES, 6  - MADRID

Intervención de José Antonio Lobo, con notas biográficas e hitos importantes de la vida de Pedro.

sábado, 6 de noviembre de 2021

ESCANDALOSAMENTE "AZUL"


 Pediré que declaren Patrimonio de la Humanidad al azul cielo de León.

jueves, 4 de noviembre de 2021

PRIMERAS IMPRESIONES DE LA VIDA EN UN SEMINARIO EN FRANCIA (Por Carlos Tejo)

PRIMERAS IMPRESIONES DE LA VIDA EN UN SEMINARIO EN FRANCIA

Querido Carlinos, “Bañugues”,
Acaba de cumplirse un año desde que nos dejaste, sin que te despidieras, y me dirijo a ti porque sabes que teníamos pendientes algunas confidencias de cuando nuestros caminos tomaron rutas distintas.



LOS ANTECEDENTES

Como ya sabes, yo estaba con todos vosotros en La Virgen del Camino y, de repente, me vi en casa

para siempre. Era la Navidad de 1966. A mis padres les había llegado una carta diciendo que su hijo Carlos ya no podía volver al Colegio. Así, en frío, como regalo de Reyes. La carta no lo decía pero me quedaba sin aquellos amigos venidos de todas partes, sin La Escolanía, sin los confidentes de infancia, sin vendimias, sin vueltas a la finca y sin mi hermano José Ramón, protegiéndome, siempre atento a mis problemas. Ya, ya sé que volvía a tener el calor de mi padre, de mi madre y de mis otros tres hermanos pero... es que yo había saboreado una mesa repleta de nuevos manjares y esa abundancia de conocimientos que tenía a disposición se me había retirado de un día para otro. Me había vuelto pobre.

En Ribadesella volví a la escuela. Allí estaban los que, de más críos, habían jugado conmigo. Habían pasado tres años y ellos seguían a lo mismo. Aquello era un desierto.

Por Ribadesella paseaba a menudo un sacerdote que volvía de vez en cuando, de vacaciones, a su villa natal. Se llamaba Salvador Blanco Piñán. En aquellos años, este sacerdote andaba intentando aplicar todas las lecciones del Concilio Vaticano II a cuanto le rodeaba.

No sé cómo ocurrió pero se enteró que a un chaval de su pueblo le acababan de echar del seminario y creyó que había que darle una segunda oportunidad. Me hizo llamar y tuve una entrevista con él. ”Si quieres seguir estudiando para sacerdote te puedo llevar a un seminario a Francia”. Yo le contesté que sí. Quedaba por dilucidar la parte económica, ya que en mi casa los negocios de mi padre andaban en dificultades y ya los pagos a efectuar al Colegio de La Virgen del Camino se hacían... o no se hacían. Esa, pensé años más tarde, podría haber sido una buena razón de mi expulsión, además de mi más bien discreto rendimiento académico. Don Salvador, que así le llamábamos, les dijo que todo correría por cuenta de la Diócesis a la que pertenecía el seminario francés. Pues me puse a sacar el Pasaporte sin perder un solo día.





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