Acaba de caer en mi mail esta foto para que la comente con la categórica afirmación del remitente que soy el más indicado para darle lustre a la misma. Yo creo que cogió al primero que se le ocurrió, lo que me llena de orgullo ante tal elección, a no ser que de los 600 que somos, 599 hayan rechazado tan alto nombramiento. Por sorteo, seguro que no fue.
La verdad, lo de lustre pude ser en sentido literal, pero siendo una foto en blanco y negro, y de aquellos años posteriores al cuplé, me va a resultar imposible darle más brillo, porque no manejo el arte de la fotografía ni el revelado. No obstante, sí puedo apreciar, movido por el cariño, aprecio y memoria, que la fotografía desprende resplandor y luminosidad, aunque no se pueda saber si era un día de sol radiante, como cuando vemos las fotos en modo color Dominicano, blanco y negro, desde el interior del Santuario si fuera luce un sol radiante o simplemente tenue. Nos lo imaginamos, que es lo importante.
Cuando cayó en mi mail la fotografía, no caí yo en el ASUNTO. Me dio por pensar que Josemari me la enviaba En clave de Misterios. Me fui directamente a buscar y desentrañar algunos de los Misterios que, como Isidro Cicero se entretiene en sus ratos libres, pudiera contener la foto.
Yo veía de protagonistas a Quique y a Josémari y a su alrededor una pléyade de compañeros, que me atrevo a afirmar de la Escuela Menor por su tamaño, edades, portería de fútbol y edificio del fondo, muy atentos a lo que allí se estaba desarrollando.
Pues yo, ni idea. Comencé a elucubrar al ver a Quique frotándose las manos o acariciando algún elemento arrojadizo. Recapacité y vi a Josemari en cuclillas imperfectas con algo imperceptible entre sus dedos pulgar e índice. Me pareció ver en el suelo unas “cosas” redondas y sin pelos, como las bolas de billar, con “b”, pero mucho más pequeñas, y no de Villar con “v”, que las tiene más grandes y con pelos, y me dije: ¡Lo tengo¡. Están echando una partida de canicas. Pero me extrañó que en La Virgen jugáramos a las canicas o guá o a la peonza, por ejemplo, pues éramos algo más mayores para tan infantiles diversiones y en la foto no veía agujero alguno cercano a los participantes y todo en La Virgen era a lo grandón, como en Gijón, y para bolas teníamos las nuestras, las de toda la vida, las que mejor manejábamos, cada uno a su manera: los bolos de la bolera. Conclusión, el guá o canicas, descartado.
Seguí escudriñando hasta reventar el zoom del móvil y me encontré con otro Misterio. Observé una raya sobre el suelo con el convencimiento que se trataba de un defecto de la fotografía al tener más de 63 años. Pero para ser una imperfección del revelado o roce posterior producto de los años, me pareció más que imperfección una perfecta línea recta, un hilo, casi imperceptible también, saliendo de los mismos dedos de la misma mano izquierda de Josemari, la que siempre usa para sus relaciones sociales, institucionales y artísticas para conseguir cualquier fin que se proponga.
Llegado a este punto y línea, descansé y me propuse tirar la toalla pero la perseverancia fue una de las virtudes que nos inculcaron en ese Mundo tan Feliz donde nos educaron y pensé: Si con 19 años empecé derecho y lo terminé torcido con 33, pero esta es otra historia, una foto no me puede doblegar y repasando la foto, como tantas veces en la carrera, volví a leer íntegramente el mail y me di cuenta del título del ASUNTO: FOTO DE SALTO DE LONGITUD.
Ya me cuadró todo: el ambiente, la pléyade, la postura de Josemari, la cuerda. Me costó pero fuÍ capaz de descifrar la foto gracias a mi perseverancia. Bueno, descifrar totalmente no porque no puedo identificar uno a uno a la pléyade y aún me quedan por descifrar los últimos Misterios: ¿CUÁL ES LA FUNCIÓN QUE CUMPLE QUIQUE EN LA HISTORIA DE LA FOTO? ¿QUÉ SE TRAE ENTRE MANOS? ¿QUIENES ERAN LOS SALTADORES? ¿QUIÉN FUE EL GANADOR DE LA PRUEBA? ¿FUE UNA ELIMINATORIA MUY REÑIDA O REÑISTEIS PORQUE NO GANÓ EL QUE SE ESPERABA? ¿ HUBO TONGO O TRAMPA EN LA MEDICIÓN COMO EN ALGUNAS OCASIONES HUBO PARA OTRAS DISCIPLINAS DEPORTIVAS?
Pero esta pregunta ya la dejo para Isidro a ver si es capaz de dar con la clave del misterio y de paso, que le dé más lustre.
Luis Heredia, El Procrastinador

4 comentarios:
Luisín, te felicito: 1. Por la imaginación que le echas a la foto. Dices salto de longitud pero más bien, por la largura de eso que pudiera ser una cinta de medir a ojo, parece un triple salto. Ni un tal Pawel hubiera llegado tan lejos.
2. Por tu esfuerzo por darle coba a Chemari, ¿Tú crees que él se dedicaba al salto de longitud? De aquella se dedicaba al salto con pértiga.
3. Por retomar la buena costumbre de escribir en el blog y quitarle el protagonismo al amigo Ramón, aprovecha que anda de vacaciones por su Mogarraz del alma y no tiene tiempo para la escritura.
Lo que yo veo en la foto es a uno, no si sé quién es, que sostiene un gorrión entre las manos y que está a punto de soltar a bolar. Veo un montón de "guajinos", casi bebés con cara de aburridos. Pregunto: ¿Éramos nosotros tan piquiñinos cuando fuimos a la Paramera? No recuerdo guajes así. Yo no me recuerdo así, sé que de aquella ya era grande, muy grande, de inteligencia y guapura. Ojo, de aquella aún tenía dos abuelas.
Ya verás cómo tú comentario despierta un rosario de entradas y puede que "haiga" saturación.
Me pongo a la tele que está cerca la "finalona".
Abrazos calurosos.
Ay ay ay, ay ay y ay, pues el gran amigo JM llama "vacaciones" a lo que solo fue una semanina de cambio de... ocupaciones, porque, si tienes algo, lo mantienes o lo pierdes. Salvo, claro está, el enorme placer de comer un día con los dominicos de Salamanca, como me parece que ya he contado. En cuanto a la foto, partiendo de que tengo gafas y algunos opinan que debería usar ya audífonos, me pierdo por completo porque, en eso del deporte, siempre he debido de ser un patoso, si bien, en las famosas olimpíadas de los cursarios en Montesclaros, creo que una vez llegué a hacer los cien metros lisos en unos 13-14 segundos y que incluso salté algo así como 6.3 metros en el salto de longitud. Todo ello no era óbice, no obstante, para recorrer a pie los montes en torno a Montesclaros y a Las Caldas sin fatigas, en largos paseos que duraban varias horas. En fin, ya estamos los abuelitos contando batallitas. Oye, querido Josemari, en la foto yo veo una serie de renacuajos vestidos de futbolistas, quién sabe si en situación premonitoria de lo ocurrido con la selección española de fútbol el día de ayer. A los de mi grupo, más familiar y cercano, de la Casa del Dago, ya les he contado que yo, que soy un manojo de nervios cuando juega nuestra selección hasta el punto de que no soy capaz de ver un partido suyo más de cinco minutos seguidos, ayer, amparado por una jugosa y entrañable celebración familiar, comencé a ver el partido en una pantalla grande como si tal cosa y con total normalidad, seguramente porque desde el primer minuto se vio claro que la selección argentina adolecía mucho ante la selección española o porque, a fin de cuentas, al final, o ganaba España o ganaba media España (Argentina). En fin, que el fútbol, en su condición de "lenguaje universal" que todo el mundo entiende fácilmente, además de regalarnos la copa del mundo, nos regale también un gran sentido común de responsabilidad colectiva para mantener viva y contagiosa la "forma de vida española", esa que realmente todo el mundo envidia mucho más que admira la maestría de nuestra selección de fútbol. Toca saltar y brincar y soltar rebuznos de alegría, toca seguir siendo jóvenes hasta el último aliento. Pues eso...
Ah, nada he dicho del "procastrinador"
¡Vaya por Dios!, pues al intentar corregir "procastrinador" por "procrastinador", el pájaro emprendió el vuelo y yo no sé cazarlo ni con escopeta ni con lazo. Decía que nada he dicho en mi comentario de Luis Heredia, "procrastinador" afamado. "Procrastinar", según la RAE, equivale a "aplazar, diferir, posponer, retrasar, postergar, demorar, retardar, dilatar, aparcar". No sabía yo que Luis tuviera tantas habilidades, pero bienvenidas sean, pues todos sabemos que el buen pan para estar bien cocido debe estar bien amasado y bien asentado, o aquello más conocido de que "piano, piano, si va lontano". Gracias, Luis, por tan ricos divertimentos como nos procuras, por hurgar en las superficies por las que muchos nos deslizamos, por hacer milagros tan salados y oportunos como hacer que los ciegos vean, los cojos caminen y los irreflexivos reflexionemos. De todos modos, a mí en particular hoy me preocupa mucho más el futuro que el pasado, seguramente porque los plazos se acortan, los espacios se reducen y hasta el oxígeno va reduciéndose poco a poco. Aunque, eso sí, sabiendo que mientras haya vida hay esperanza, pues en todo momento uno puede hacer algo digno que lo redima.
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