Hoy el blog va de vidrieras.
Preciosa vidriera. Las tres primeras lancetas de la izquierda están dedicadas a momentos relacionados con la Virgen del Camino. Escenas clave, Aparición, milagro del cautivo, romería con pendones, etc.
Fue realizada en el taller de los maestros Alberto González, Guillermo Alonso Bolinaga, M. Santa María, y el ajustador Moncada, (formados por el maestro catalán Rigalt).
Es una parte de la nueva vidriera de las llamadas “serie baja”. Se encuentra en el transepto sur de la Catedral de León, sobre el sepulcro del Obispo Martín Alonso.
Data de finales del siglo XIX, cuando se completó la restauración total de la Catedral y su reconsagración de 1901.
2 comentarios:
No sé, pero igual digo la majadería más majadera o dejo entrever la idiotez más idiota si digo que las vidrieras, cuando están bien ensambladas y equilibran sus fuertes colores, me parece que son bonitos espejos del más allá o, jugando en casa, explosión colorida de las más fecundas y hermosas potencialidades del ser humano. Puede que nos sintamos pura mierda, pensamiento veraz que a mí me domina con frecuencia, pero, incluso en ese caso, uno sabe que dentro guarda, como oro en paño, una hermosa vidriera, armada bien con ricos pensamientos y emotivos sentimientos, bien con simbolismos que llenan de luz las más candorosas ilusiones. Y entonces me pregunto: si con materiales tan rústicos como el vidrio de colores el artista es capaz de componer cielos tan hermosos, ¿qué obra puede brotar del corazón humano cuando lo mueve un amor sacrificial, el que regala bienes, tiempos y vidas sin pedir ni esperar nada a cambio? Gracias, amigo Furriel, por recrearnos la vista y esponjarnos el corazón.
Pues yo me considero en cuestiones de vidrieras, como un miembro más del club de Ramón. Majadero e idiota y además fascinado. ¿El artista utiliza una plantilla a modo de puzzel...? ¿Fabrica pieza por pieza...? ¿ Las va uniendo, pegando..? ¿ Y el plomo...?¿Cómo las va clasificando antes de montarla..? Así me explico yo que no haya vidrieros. Para mi que los últimos fueron Rafols-Casamada y Loire. Espectaculares, claro, porque son como de la familia, pero me parece mucho más difícil el trabajo de los antiguos artesanos por la cantidad de diminutos detalles.
No aspiro a Matrícula de Honor en Arte. Me conformo con que me leais, como diría Ramón y así os doy para pensar en algo que no sea en una botella de vidrio.
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