viernes, 3 de abril de 2026

ERA OTRA COSA (POR PEDRO G. TRAPIELLO)


DIARIO DE LEÓN 3 DE ABRIL 2026





Si en mi infancia me cupo alguna procesión de mirón de acera o el privilegio de verlas desde el balcón principal del casón del Hospicio cuando sólo había unas pocas y únicamente seis cofradías, en toda mi adolescencia y juventud de colegio o convento desapareció todo ese rito ruidoso y procesional, papón y militarote, bullicioso y ostentóreo, tan de fe paisana con vela llorando cera por la mano abajo en oración muda, como de poses bien hipócritas en señorones de panza y fe carbonera revolando la capa y reluciendo categoría con báculo de plata. En todo ese bachiller y después estudiantado (ocho años) la cosa era bien otra con unas Semanas Santas que nos significaban una mayor intensidad vital, primaveral y litúrgica, una Pasión de celebración continua y diría que un tiempo recogido con arrebato casi místico en el que todo llevaba a ahondar en la fe escenificando el misterio y entrándole a su significado. Intensidad, eso era. Y sobre todo, explosión musical, coro, escolanía, amplio repertorio clásico y polifónico, ecos viejos y rito conciliar en escenario vanguardista, el santuario de la Virgen del Camino con frailes de capa negra que en Pascua se la desprendían para quedarse en blanco nuclear y jubiloso, aleluya. Todo impecable. Llevábamos ensayándolo en la escolanía los tres últimos meses. Y un Vitoria polifónico armonizaba la angustia de la Pasión igual que Haendel estallaba en alborozo pascual... y siempre en la memoria aquellas Tinieblas del Viernes Santo de limpia teatralidad y velones que se iban apagando bajo el abovedado canto griego del «Agios o Theos, Agios Ischyros, Agios o Athanatos, eleison imas» de eco armenio-bizantino. Y ver todo aquello después en Caleruega y Silos, con su geométrica pulcritud benedictina y gregoriana, elevaba el espíritu sin esfuerzos. Era otra cosa. Y ya no volvería a verla al regresar al siglo, a lo civil, ya estrenando los 70 en un León que perdía puja y turra cofrade, pero que dos décadas después revivía en un festival de cofradías inventadas y vanidades tridentinas, algo con lo que difícilmente podría identificarme (me espanta) por más «identitario» que me vendan hoy ese tiberio, ¡tanto tiberio!...

ENTRADA MÁS RECIENTE

ERA OTRA COSA (POR PEDRO G. TRAPIELLO)

LAS TRES ENTRADAS MÁS POPULARES EN EL BLOG