El arte de los monjes y la cerveza
Hace tiempo publiqué un artículo sobre pinturas de cardenales carmesí disfrutando de la vida, siendo humanos y, en general, desatándose (AQUÍ), así que pensé en continuar con la misma temática con un artículo sobre monjes haciendo lo mismo, pero esta vez pintados por un solo artista: el alemán Eduard von Grützner (técnicamente polaco, ya que nació en Gross Carlowitz, parte de lo que fue Prusia).
El tipo tenía estilo.
Su obra abarcó una gran variedad de temas, pero también realizó numerosas representaciones de monjes en diferentes momentos de ocio. Me encanta.
Con mi habitual salvedad sobre las opiniones negativas acerca de temas y figuras religiosas, von Grützner va mucho más allá de los posibles prejuicios en este ámbito.
Sus monjes son profundamente humanos, mostrando todas las alegrías y debilidades propias del ser humano. Sus colores son cálidos y suaves, sus líneas orgánicas y vivaces, y todas sus figuras poseen una vivacidad contagiosa que transmite una sensación de bienestar.
Algo que sabemos gracias a su obra es que los monjes son divertidos. Y gordos. ¡Y potencialmente alcohólicos! Incluso siendo yo un abstemio total, encuentro a estos tipos sumamente graciosos.
Espero que disfruten de su obra tanto como yo; vale la pena dedicarle tiempo a su arte.

6 comentarios:
Me duele tener que corregir a D. Furriel, acusas al religioso, tan humano él, beber humaniza, lo acusas, digo de estar bebiendo cerveza, yo veo a un fraile bebiendo café, véase el artilugio en mano derecha. Es fácil publicar bulos sin conocimiento de causa. Era primera hora de la mañana, acabé de levantarse y tomaba café para desperezarse y acudir a maitines. Rompo esta lanza por todos los humanos acusados de beber lo que no beben, pobres. Y me preguntó ¿ Cómo sabía el pintor que los frailes bebían en la intimidad? Yo en las Caldas bebía del orujo de Potes que aportaba Galnares y nadie, salvo él, sabía de aquellos tragos tan sabrosos que nos ponían como "amotos" para, a continuación, a escuchar a D. Cándido Aniz hablarnos de Hegel, no había tesis ni antítesis ni síntesis que se nos resistieran. No seáis mal pensados.
Abrazos abstemios.
¡Eeeeeh!, que este texto no es mío. Lo incluí con el cuadro para contextualizarlo. Es el comentario que venía en la página web alemana donde lo encontré y que le envié al Furriel por si a alguien le interesaba ver la colección de frailes bebedores de cerveza que ofrece el autor. Como se ve, hay gente pa too.
Quede constancia aquí de que no me hago cargo de ese texto salvo como fiel transmisor, y, vía Google, traductor del original. Pero sin modificar ni una coma.
Salud
Lalo
Realmente poco importa (¿o sÍ?) la autoría del hecho frente al hecho mismo por aquello de que "de nominibus non est curandum", hecho que nos refleja bellamente, en este caso, un fraile orondo y lirondo, feliz con su jarra de los placeres, pues ya es sabido que, cuando te prohiben los placeres de abajo, para no ser muy crueles, deben dejar cancha abierta a los de arriba, placeres que desgraciadmante ponen kilos y distraen de la santa misión encomendada. Sea como sea y saque cada cual la conclusión que saque, ahí tenemos a un ser humano, bello en su vestimenta y más en su colorido, dispuesto a brindar por la vida y echarle incluso un piropo, pues debe de ser una gran verdad aquello de que "la vie est belle", al menos en determinadas circunstancias. Además, qué carajo, un poco de efluvios alcohólicos levanta el espíritu, agranda el alma hasta hacerla generosa y extiende los brazos para dar abrazos a gogó, que lo que nos pasa y nos hace tan desgraciados es que no nos abrazamos ni con la frecuencia ni con la fuerza necesarias. Ciertamente, a estas alturas de mi vida, si me dan a elegir, no se qué preferiría, si un buen vaso de cerveza fresquita o un fuerte abrazo templado, maliciándome, sin embargo, que lo segundo le sacaría por lo menos un cuerpo entero a lo primero en la meta. De todos modos, gracias, Lalo, tanto por reproducir la fotografía como por aliñar el jugoso texto que la acompaña.
Sabias palabras.
como queda explicitado al pie de la foto
Ya veo, mi muy querido Furriel. Mas que nada (ejem...) he puesto mi nota aclaratoria por si alguien no había leído la tuya.
(Como me pasó a mí).
Quedémonos mejor con las apreciaciones, siempre sabias, de maese Hernández
Salud
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