viernes, 21 de marzo de 2025

DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN

 



Los calcetines de mi hijo Alberto.
Os invito a PARTICIPAR con vuestros calcetines, diferentes pero iguales.


11 comentarios:

Ramón Hernández dijo...

No cabe la menor duda sobre que, en estos lares y reinos, el rey-emperador es Fernando, el buenazo y complaciente niño-adolescente-adulto, amigo a carta cabal de su familia y de todos los suyos, es decir, de nosotros, los que merodeamos por este blog y también los que se limitan a olfatearlo. Día, pues, de una patología capaz de dulcificar la vida de los pacientes y de ablandar hasta la generosidad la vida de sus cuidadores y demás complacientes. Enhorabuena con un gigantesco abrazo. Y tú, querido Fernnado, no seas tonto, aprovecha para pedir toneladas de mimos y otras cosas dulces.

Anónimo dijo...

Estimado Ramón: Alberto no Fernando.

MANOLO DÍAZ dijo...

¿Es casuolidad o causalidad que coincidan en un mismo día LA POESÍA Y EL SÍNDROME DOWN?
La pregunta es retórica. No espero respuestas. Aunque...
Leí el siguiente texto el día 6 de abril del año pasado. Seguro que os suena la fecha.
Me pareció oportuno agregarlo hoy al blog.
Y con él todo mi cariño para Alberto y para los demás hijos o nietos vuestros, con quienes comparto singulares códigos de afecto entrañable, que sólo entendemos quienes somos capaces de comprender cuánta ternura hay en una persona que calza dos calcetines diferentes.
HOMENAJE DÍA 6 – ALBERTO

La mayoría de los que estamos aquí somos padres y madres.
Y sabemos por propia experiencia con qué ilusión se espera ese momento único y trascendental del nacimiento de tu hijo.
Niño o niña será una criatura perfecta: el más guapo, el más inteligente, capaz, ingenioso, agudo… ¡el mejor!
Un tiempo después del parto, alguien te arrincona y te informa.
“Bueno, verás, es que el nenín…”
Y aquí hay un antes y un después en tu vida. Ese momento, siempre, en todos los casos, es un parteaguas en tu biografía.
En algunas ocasiones el parteaguas parece que te va a partir.
Y la situación se fragmenta en dos enfoques muy distintos: el del padre y el de la madre.
El padre no lo digiere. Se encara hasta con el mismo Dios.
La madre pasa por encima de la alteración cromosómica, le gana la batalla y solo quiere que le traigan a su hijo para abrazarlo y llenarlo de besos de por vida.
Lo demás son circunstancias del amor. Lo sabe cualquier madre.
Y así pasan los primeros días, las primeras semanas, los primeros meses.
Y una enumeración de luchas, renuncias constantes, fracasos como padre y rutinas de hospitales se convierten en la revelación más grande: El nenín no solo no te vulnera, si no que te hace más fuerte y te hace mil veces más humano.
Descubrir la bondad y la sonrisa pura y tierna de la persona más generosa del mundo, espanta tus peores fantasmas, aquellos que te perseguían en los primeros días de su existencia, cuando te aproximabas receloso y pusilánime a su cuna, como si en aquella cuna no estuviera el ser más dulce del mundo, sino tus peores espectros.
Y pasan los años y el tiempo te revela que alguien te premió con un pequeño gran arquitecto dispuesto a levantar un muro indestructible. Un muro contra la adversidad, contra el miedo, contra la desazón, contra tu propio egoísmo.
Descubres que el síndrome de Down no es más que tres palabras huecas.
Y aprendes a ver el mundo a través de unos preciosos ojos rasgados, ciegos ante la maldad humana.
Yo creo firmemente que este Blog, con todos los trabajos y sacrificios implícitos en estos 17 años de existencia, nunca habría pervivido sin Alberto.
Por eso quiero singularizar mi homenaje en su persona y pido para Alberto todo nuestro cariño, junto con la mayor de las gratitudes y el mayor de los aplausos.

Anónimo dijo...

¡Qué palabras más bonitas y tan reales! Al leerlas he imaginado tu voz y tu acento tan asturiano, Manolo. Es verdad todo lo que dices. Y lo compruebo cada vez que veo a tu hija, a Alberto y a mi nieto Darío. Las satisfacciones que puede recibir un abuelo con su nieto las tengo satisfechas cada día que veo a Darío. Y gracias a Dios, son todos los días, ya que mi santa y yo lo llevamos al cole junto a su hermana Iria. El próximo lunes, 24, hace 11 años. Once años llenos de alegría, ilusión, cariño y muchas cosas más.

Leónides Salvador González dijo...

Soy Leónides. el abuelo de Darío. Se me olvidó poner el nombre. Aunque sé que muchos de vosotros ya os lo habéis imaginado.

Luis Carrizo dijo...

No añadiré nada a tus palabras, querido Manolo, para no estropear tus consideraciones. Porque son dignas de profunda meditación. Y extraordinarias.

Isidro Cicero dijo...

Lo de los calcetines es algo Alberto, que me pasa a mí también, me ha pasado siempre, no es solo ahora con la edad. Siempre dicen que es por la la cantidad de cosas que uno tiene en la cabeza. Seguro que es eso.

Isidro Cicero dijo...

Manolo, quién no recuerda este texto tuyo, antologíco, inolvidable. Dale un beso de mi parte a la nuestra Martina y recibee tú un fuerte abrazo de tu amigo de siempre. De siempre, o por lo menos de antes de que llegara el medo. Un abrazo también a la tu Conchita.

Luis Heredia dijo...

Martina, Alberto, Darío, que en vosotros personificáis las virtudes más grandes del ser humano. El amor y la generosidad. Por eso sois grandes humanos.
Manolo, tu discurso será eterno y sigue conmoviendo cada vez que lo leo.
!!FELIZ DIA PARA VOSOTROS, VUESTROS PADRES Y ABUELOS!!

Ramón Hernández dijo...

Disculpa, querido Furriel, pues supongo que tú eres el anónimo que corrije mi error de referirme a Alberto como Fernando . Si no es así, da lo mismo. Sabes que no es la primera vez, y seguramente tampoco la última, que llamo Fernando a Alberto. ¡Qué cosas! A casa viene una señora tres veces a la semana, por cierto muy afable y risueña, para cosas de limpieza, que se llama Salomé. Ignoro por qué, pero ya el primer día la llamé Monserrat, y ayer, cuando llegó, lo primero que le dije fue: "buenos días, Monse" en vez de "Sole". Ella se limita a sonreír. Deduzco que a algunos también nos falta -a mí desde luego- algún cromosoma que nos incapacita en serio, no como a Alberto, que en la partida de póker que fue Vegaquemada me ganó con contundencia para su causa por su explosiva humanidad. Me he quedado boquiarbierto y estremecido por la emoción que me causan las revelaciones o confesiones de Manolo, que ensambla tan magistralmente lo agrio y lo dulce del caso. La ocasión me permite la gozosa oportunidad de dar un abrazo más, sentido y animoso, a mi particular "Fernando", a todos sus amigos y a sus valientes y sacrificados (afortunados) padres.

Vibot dijo...

Joder, Manolón, he vuelto a llorar con tus palabras. ¡Cuánta verdad hay en ti! Y humanidad y dulzura…y…de todo.
Abrazos y besos muy muy muy cariñosos a Martina, Alberto y Darío. Sois ángeles preciosos con magia en la mirada y las caricias. Feliz día y seguid haciendo feliz la vida a vuestro alrededor, chavales!

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