sábado, 22 de noviembre de 2025

NADA QUE DECIR

 


2 comentarios:

Luis Heredia dijo...

NADA QUE DECIR PERO MUCHO QUE CANTAR.
Me sigue impactando la magia de la música.
Con 28 letras, las “juntas”, las separas y escribes y dependiendo del idioma sabes de qué van los tiros pero como el idioma no sea el mismo que el tuyo, obligado a estudiarlo o a servirte de ayuda con un traductor.
¿Y con la música? Solamente con 7 notas puedes hacer maravillas. Si además lo aderezas con un bemol por aquí, un sostenido por allá, una clave de Sol o una de Fa, entonces ya haces milagros.
Pero yo siempre fuí incapaz de hacer milagros aunque lo intenté y lo sigo intentando muchas veces. Pero creerme, milagros, haylos y los vimos muchas veces en La Virgen del Camino. Bueno, tratándose de música, también los escuchmos

Ramón Hernández dijo...

Bien por la música y bien por santa Cecilia. Sublime la primera, excelsa la segunda, si bien la conjunción de ambas en la celebración de este día, no sé si lo sabréis, se debió a la errata de un copista, que, copiando un texto sobre el martirio de la santa, donde decía "candentibus organis" copió "canentibus organis", comiéndose una simple "d" que hizo que los "órganos incandescentes" del martirio de la santa se convirtieran en los "órganos sonoros" de una iglesia. De ahí el patronazgo. Durante los muchos años que formé parte de la directiva de AMAM (Asociacion Mierense de Amigos de la Música), que promueve la Banda de Música de Mieres, este dia me tocaba presentar y comentar el concierto pertinente a ese patronazgo que nuestra Banda tocaba en Mieres, bien en la iglesia de San Juan, bien en la de los Pasionistas, o incluso en el salón de actos de la Casa de Cultura. Bonitos recuerdos de aquellos emotivos panegíricos tanto de la vida de la santa como de las obras que la Banda interpretaba. Más que ninguna otra cosa, la música es de por sí un lenguaje emotivo, conmovedor, que entienden sin dificultad absolutamente todos los seres humanos, incluso muchos animales y dicen, oh maravilla, que también algunas plantas. Ahí es na. A pesar de la carraca que tengo dentro de las orejas, la buena música a mí me encanta, me estimula y me emociona. Gran día el de hoy en el que, si me apuráis, partiendo del patronazgo que celebramos, podría decir que la música arde y que es fuego en el divertido juego de candentibus y canentibus, salvo cuando este maldito se vuelve infernal al prender en nuestros bosques los días tórridos y ventosos del verano.¡Que suene pues la música y que nuestros pensamientos se eleven a los cielos, como el humo de tantos fuegos!

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