Hecho muchísimo en falta esos conciertazos de Semana Santa. Con las lamentaciones de Jeremías incluidas. Jueves, viernes y sábado maitines y laudes solemnes. El domingo el aleluya completo. El colegio tenía esas cosas. En este sentido, era “irrepetible”.
Quiero rendir un homenaje bien merecido a Juan Vicente -sobrino de Oliva, la amable señora que trabajaba en la cocina-, solista de la cuerda de los tiples primeros. En esta grabación de los coros de la pasión, suena su voz aterciopelada y con vibrato que da una especial calidad a la Escolanía, aunque la grabación es técnicamente muy deficiente. Baldo
2 comentarios:
Hecho muchísimo en falta esos conciertazos de Semana Santa. Con las lamentaciones de Jeremías incluidas.
Jueves, viernes y sábado maitines y laudes solemnes. El domingo el aleluya completo.
El colegio tenía esas cosas. En este sentido, era “irrepetible”.
Quiero rendir un homenaje bien merecido a Juan Vicente -sobrino de Oliva, la amable señora que trabajaba en la cocina-, solista de la cuerda de los tiples primeros. En esta grabación de los coros de la pasión, suena su voz aterciopelada y con vibrato que da una especial calidad a la Escolanía, aunque la grabación es técnicamente muy deficiente. Baldo
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