viernes, 24 de mayo de 2024

DE ESCOLANÍAS (Por Lalo F. Mayo)

Hola. He revisado (todavía ahora) las fotos de la reunión del día 6 de abril y me sorprende esta espléndida fotografía.

Nosotros no solíamos tener esta vista, ya que mirábamos hacia abajo, hacia los dorados del altar y los contrastes radicales que Coello puso en los laterales. Pero esos vitrales… qué voy a decir yo de ellos, y mejor, que no lo haya dicho ya, por ejemplo, maese Santos, el organista.

La luz ha creado en torno a la cabeza de cada escolano un halo blanco (incluso en la de Felipe, fijaos bien) todos ellos sin duda muy merecidos y trabajados tras largos años de insistencia.

Y sin pretender hacer un comentario malvado, sino, de verdad, puramente objetivo, me asalta la curiosidad de saber si quienes el otro día cantábamos desde el coro a todo color sumábamos tantos años como los puericantores que lo hacían (¿hacíamos?) aquellos años en blanco y negro.

Que disfrutéis de la sombra en el verano que se nos avecina.
Salud
Lalo



miércoles, 22 de mayo de 2024

FALLECE EL P.ADRE JESÚS MARTÍN

 Lamento informaros, hoy me he enterado, del fallecimiento el pasado día 10 del muy querido Padre Jesús Martín.

Descanse en paz con mi mejor recuerdo.












lunes, 13 de mayo de 2024

FOTO DE LUIS CARRIZO Y RODRIGO (Por José Ignacio Serrano Mallada)




LUIS CARRIZO acaricia a RODRIGO después de leer la poesía en recuerdo de  
todos los abuelitos que faltaron al encuentro de la Virgen del Camino,  
León, el 6 de abril 2024.




Ay,! abuelito,  (parcial)

Abuelito, si yo te pudiera acariciar
sin prisa, sin prisa
en este día tan especial,
te traería de la huerta
un ramito de azahar
que mueve siempre la brisa,
para dejarlo en tu puerta
y así alejamos un poco la pena
que roba nuestra sonrisa
y nos deja un frío glaciar.

Atentamente,
JOSE  IGNACIO |

martes, 7 de mayo de 2024

EL VIENTO QUE CORRE MUEVE LA VELETA, PERO NO LA TORRE. (Por Luis Carrizo)

EL VIENTO QUE CORRE MUEVE LA VELETA, PERO NO LA TORRE.

 

Mirando las fotografías… Bueno, precisemos, mirando no: examinando con agridulce delectación las fotografías de nuestro reciente reencuentro en la Virgen del Camino, que Alberto acaba de colgar en el blog, me he encontrado con la de esta familiar y espléndida obra de Subirachs camuflada entre las que aparecen bajo el epígrafe “Comida”.

 


Un primer plano de esta misma imagen preside, como todos recordaréis, la cubierta del libro El Álbum de las fotos.



 Su editor y diseñador, Lalo Fernández Mayo (de quien 376 páginas más adelante descubro, por fin, que su nombre de pila es Eladio), da esta concisa noticia de ella en la página de créditos: “Portada: Escultura en los campos. Autor: J.M. Subirachs”. Un lujo de adorno, añado yo; una ración extra de arte para los simples campos, tras los mosaicos de Iturgáiz o los grabados de Lapayese del colegio,  y la sobredosis del Santuario. Sobreabundancia que a mí me trajo a la memoria el chiste que se contaba en la época de aquel Real Madrid que llamaban galáctico, porque todos eran estrellas, en el que un aficionado informaba a otro del propósito del club de fichar al piloto de Fórmula 1 Schumacher. Pero, ¿para qué quieren a Schumacher en el Real Madrid?, preguntaba con extrañeza el desinformado. ¡Coño!, ¿para qué va a ser?, ¡Para conducir el autocar!

 

En la página 300 –no perdamos el hilo– vuelve a aparecer otra fotografía de esta misma escultura, acompañada aquí de un tampoco demasiado extenso, pero muy sustancioso comentario de Isidro Cicero, quien, ¡vaya por Dios!, no cayó en el osado símil del Real Madrid, aunque, en compensación, descubre, y nos insta a descubrir con él, entre las cubistas sinuosidades de los hierros subirachianos, la figura de una sirena y la de un tótem, a Rafael arcángel y a su pez, y hasta unos pechos de mujer. 


Página 300, fotografía 765, El álbum de las fotos.


Extremo, este último, que no nos sorprende en absoluto, pues parece lógico que los cántabros, que proveyeron de amas de cría a media España, descubran tetas por doquier. Hasta en los montes de Liérganes ven tetas.

 

Cotillamón y Marimón. Las Tetas de Liérganes. 

Yo, a pesar de estar ahormado con las rectilíneas y austeras llanuras de mi infancia, por donde ni siquiera el Duero trazaba su curva de ballesta, podría seguramente ver también, de la mano de Cicero, en la polisémica figura de Subirachs, el tótem, la sirena y el pez (esto es más fácil), y hasta unos pechos femeninos. Podría quizá imaginar, además, un yunque en el que machacar el hierro aún caliente de los educandos, o la quilla de un barco dispuesto a surcar ignotos mares. Pero lo que yo veo al primer golpe de vista y sin esfuerzo alguno en esa imagen es simplemente una veleta.   

 

El azar ha querido que la que aparece en blanco y negro en la página 300, la que presidía las algarabías de nuestros recreos, se diría que está mirando al Este; mientras que la de la fotografía del pasado seis de abril, la del reencuentro de aquellos niños, ahora jubilados, parece apuntar hacia el Oeste. Las veletas, es bien sabido, son inconstantes y pueden cambiar su orientación según el viento que sople, un poco como nuestros mal fundamentados deseos. A veces, si el viento sopla de levante, miran hacia el lugar por donde sale el sol, anunciador del nuevo día; y, a veces, cuando sopla la sofocante ponientada, señalan el lugar por donde fatalmente declina, circunstancia siempre propicia a graves y profundas consideraciones.

 

Hace apenas unos días, el octogenario y flamante Premio Cervantes, Luis Mateo Díez, nos dejó en los periódicos sus particulares graves y profundas, y desoladoras, consideraciones acerca de su personal declinación. Se expresaba literalmente así, el desengañado y, por lo que se ve, sorprendido novelista: “A mis 80 años, me he percatado de que la vejez es una gran estafa. Ni la experiencia ni la sabiduría se ensanchan”. Y en otro lugar (se conoce que es un asunto que tiene muy pensado) aún remachaba el clavo: “No hay mayor decepción que la vejez, pero hay que llegar para darse cuenta”.

 

A mí, que acabo de participar en una muy senecta, pero también cordial, alegre, inteligente, enriquecedora y hasta diría que ilusionante asamblea, me ha decepcionado y entristecido, a partes iguales, descubrir que mi ilustre paisano esté sumido en tan negras cavilaciones en fechas mucho más propicias, pienso yo, para el luminoso regocijo. Pero lo que más me apesadumbra es que esa terrible decepción la considere absolutamente irremediable, desde el momento en que, según confiesa,  ya no le queda nada que aprender, que es lo mismo que decir que ya no le queda nada en que mejorar. A nosotros, en el colegio, jamás nos dijeron que aquel sabio consejo del perfice te ipsum tuviera fecha de caducidad.

 

Si nos descuidamos, nos forman, venimos diciendo entre bromas y veras, en frase acuñada ya como un proverbio en este blog. Pero muchos, visto lo visto, desearían haber sufrido esa medio formación que tan bien nos ha venido para mantener el rumbo a pesar de las galernas que han azotado nuestros navíos, pues se nos dieron las coordenadas del puerto de llegada. “Ningún viento es favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”, tradujimos de Lucio Anneo Séneca con el padre Morán. También podríamos decir, dándole la vuelta al argumento, que cualquier viento es bueno sabiendo a dónde vamos.

 

Estas raíces profundas y comunes, esta común y serena visión de la vida y de la muerte, que allí nos imbuyeron, la he experimentado y compartido yo con todos los que recientemente nos congregamos en la Virgen del Camino, y deseo dejar gozosa constancia de ello. Y añadir, por terminar, que por encima de tantas y tan diferentes singladuras, de tan variadas peripecias vitales y de tan distintos intereses y opiniones, he palpado ese inconfundible aire de familia que me ha hecho sentirme como en casa. Entre compañeros, entre hermanos.

 

                                                                  *** 

 

Yo no me atrevo a dirigirme así, sin más ni más, a un Académico de la Española, sobre todo si viene con el título de Premio Cervantes, entre otros muchos, pero si yo pudiera dirigirme al Excmo. Sr. D. Luis Mateo Díez con la misma confianza con que mi amigo Manolón se dirige a mí, le diría algo muy parecido a esto: “Luisín, abandona ese tono lastimero, que vas a espantar a tus nietos. No remates tu ejemplar currículum vitae con el triste epitafio de que la vejez es una gran estafa.  El general De Gaulle, confirmando la quijotesca afirmación de que la lanza nunca embotó la pluma, ni la pluma la lanza, lo dijo de forma más literaria y menos quejicosa: La vieillesse c’est un naufrage. Te propongo, admirado Luis, asistir a nuestro próximo reencuentro; yo te avisaré. Conocerás a Pitu, a Devesa, a Oscarín, a Baldo, a Manolón, a Cicero, a del Vigo…, disfrutarás de su conversación, y seguramente descubrirás que todavía hay muchas cosas de las que maravillarse o sorprenderse. Deja ya las novelas, que sé de buena tinta que acaban enturbiando el juicio. Aún hay sol en las bardas. Sube al puerto de Leitariegos y empápate de luz. Y busca setas, o Wólfram (qué sé que aún queda mucho en esos montes), si ves que no te llega con el premio. Y, por si te suenan estas palabras, que sí te sonarán: ‘Ensanche vuesa merced (perdón, Excelentísimo Señor) ese corazoncillo, que lo debe de tener agora no mayor que una avellana, y considere que se suele decir que buen corazón quebranta mala ventura.’

 

 De la vejez, admirado paisano, vuélvenos a hablar cuando tengas ya el pie en el estribo. Y que sea dentro de muchos años. Ahora creo sinceramente que te faltan datos.”

 

 

Alicante, 29 de abril de 2024



Luis Carrizo

 

Alicante, 29 de abril de 2024

-----------------------oOo--------------


nota del furriel.- Este es el comentario que Isidro Cicero hace a la fotografía 765 del libro "El álbum de las fotos" (pagina 300).

765. Entrecierra ligeramente los ojos, fíjalos en el punto donde cabeza y cola del pez se unen y verás un tótem. Verás la cabeza de un ser humano, de un genio pacífico, vigilando y sonriendo. Ahora ábrelos completamente y fíjate en cada uno de los elementos por separado. Puedes ver un pez, efectivamente; puedes ver una cara, recortándose, que efectivamente podría ser la de un ángel, aunque sin alas. De ser un ángel, podría ser Rafael, el único ángel de la Biblia al que pintan los pintores y tallan los imagineros acompañado de un pez. En ese caso la cara sería de un arcángel católico, porque ya sabes que ni la sinagoga ni los hermanos separados reconocen como canónico el libro de Tobías, donde aparece la bella historia de Rafael acompañando a un joven inexperto por Mesopotamia. Pero también nos han invitado a ver en estos hierros de Subirachs una sirena cubista en mitad de la paramera. Con su rostro de mujer, sus pechos, su cuerpo de pez y su enorme aleta desproporcionada. isidro CiCEro

sábado, 4 de mayo de 2024

NUEVAS FOTOGRAFÍAS 6 DE ABRIL 2024

 


El fotógrafo del Ayuntamiento de la Virgen del Camino nos ha entregado las fotografías que hizo el día del reencuentro del pasado día 6 de Abril.

Las encontraréis en una carpeta que he llamado FOTÓGRAFO DEL AYUNTAMIENTO pulsando en la parte superior de la portada del blog .


O PINCHANDO EN ESTE ENLACE:

viernes, 3 de mayo de 2024

EL FURRIEL Y EL CALDERO (Por Lalo F. MaYO)

El Furriel y el caldero


El pasado día 6 de abril sopesé llevar mi intervención a lo que ahora voy a contar, pero consideré importante poder mostrar la página de Asterix  en la que iba a basar mi exordio, y en aquella sala era imposible presentárosla a todos.





Así que lo que quise decir entonces allí, lo cuento ahora aquí.


Lo que más me admira de nuestro querido Furriel en relación con este blog, motivo del homenaje, es su insistencia en buscar —y encontrar— un par de temas a la semana para alimentar nuestros  recuerdos de aquellos años. Al principio, claro, era más fácil. Todos teníamos los cajones llenos de fotos en gris cuarteadas, rayadas, rotas, escondidas. Y todas fueron saliendo. Salieron mil y todas están en El álbum de las fotos. Pero el paso del tiempo y los millones de palabras que se fueron escribiendo hacían cada vez más difícil abrir una ventana nueva ahí arriba, debajo de la cabecera de esos antiguosalumnasdominicos.  Y han sido, por ahora, 17 años seguidos haciéndolo. Ese es el gran valor que le reconozco. A él, a nuestro Josemari, esa cifra le sonará a condena: 17 años y un día; 17 años y dos días; 17 años y 3 días... y así ventana tras ventana, tema tras tema.


Mi profesión en el periódico me llevó en numerosas ocasiones a tener que encargarme de esas publicaciones que acompañan embuchadas al diario, generalmente cargadas de publicidad —al menos tiempo atrás— y con los temas más peregrinos. EL más numeroso, las fiestas de los pueblos. Aquí era fácil: entrevista al alcalde, a la reina de las fiestas, a un par de empresarios, al capitán del equipo local de fútbol, de baloncesto, de hockey..., al director de la orquesta municipal y, si quedaba todavía una página que llenar, al señor ese que pasaba por allí. Pero había otros suplementos que eran un infierno. Un buen día los del departamento de  Publicidad te decían que habían conseguido que las empresas de lavanderías se gastasen unos duros en publicar un suplemento y los de Redacción teníamos que encontrar una docena de temas de interés (¡de interés!) sobre ese apasionante mercado. Y si no eran las lavanderías, eran los fabricantes de puertas y ventanas; o los instaladores de túneles de lavado de coches, los de de mueblerías, los de escuelas de baile para niños... ¡Miles!, eran miles, y todos, temas apasionantes, estaban en las páginas amarillas.


Cuando el redactor jefe me preguntaba si tenía algo para decir en el suplemento de turno yo siempre le respondía con una frase que resume el trabajo en la Redacción de un periódico: «No tengo nade que decir; tengo más bien un caldero que llenar». Esa frase la encontré durante mi apasionada inmersión en el mundo del cómic, al que me empujó —como nos empujaron a tantas otras cosas hermosas aquellos frailes— el pMiranda, recién llegado de Salamanca para ser subdirector de la Escuela Mayor, donde los pequeñines del 64 ya éramos los mayorones del colegio, algo a lo que terminabas llegando: solo había que saber esperar y que en el consejo, tu nombre no estuviera vinculado a un haba negra. 

El pMiranda, que llegó a La Virgen, tengo entendido, castigado tras un proceso de rebelión con algunos compañeros del último curso de Teología y con la primera misa recién cantada, nos prestó a algunos colegiales responsables, entre los que consideró que yo me encontraba, así como Álvarez Ilzarbe, que entonces practicaba dibujo y que ahora da vida a la madera.


Era el año 1970 y no sé cuántos Asterix se habían publicado ya, pero el pMiranda tenía todos los que habían salido. Aquel no era un tebeo como los de la infancia; aquellos eran libros enteros encuadernados en tapa dura que contaban una historia, siempre con los mismos personajes. Después de Asterix ya no pude parar y cuando mi poder adquisitivo hacía años que dependía de mi sueldo, llegué a tener una extensísima colección de todo tipo de cómics (que es como se pasaron a llamar los tebeos de toda la vida) que no hace muchos años regalé casi íntegra al compañero que me sustituyó en las reseñas de este tipo de arte (el noveno, dicen) en el suplemento de literatura de mi periódico. Eran sesenta y tres cajas de esas hechas para media docena de botellas de vino, repletas con las colecciones de “1984”, “Zona 84”, “Cimoc”, “Comix”, “El Vívora”, “Totem”, “Blue Jeans”, “Bésame mucho” —de aquella uno era un progre— e innumerables títulos de los mejores álbumes de grandes dibujantes.


Pero esta es otra historia sobre la que hacía años que no había vuelto y que si no la paro ahora mismo, sabe Dios dónde me llevará. Donde no quiero, así que sigo con el Furriel, lo que debiera haber dicho aquel días 6 de abril pasado y  “Asterix y el caldero”.


La historia de Astérix y el caldero: el jefe de una aldea vecina entrega al jefe de la de los irreductibles galos un caldero lleno de sextercios de oro para que se lo guarde, tarea que queda encomendada, claro está, a Asterix y Obelix. Pero ese caldero desaparece y para mantener el honor de la aldea, los dos héroes parten en busca de sestercios con que llenar el caldero para devolvérselo íntegro a su dueño. Y en la mitad del álbum, vemos a Asterix y a Obélix arrastrando por Roma el dichoso caldero, todavía vacío. Y en esa página, en su mitad inferior, es donde Uderzo y Goscinny, los creadores de estos héroes del cómic, insertaron en un comentario que además es anónimo —no se sabe si viene del bajito o del gordo— el auténtico espíritu del trabajo en un gran diario de provincias (grande también por el elevado número de páginas que publicaba cada día). Así era el diálogo : 


AUTOR TEATRAL NOVÍSIMO: Aportaréis algo nuevo, espontáneo. Lo esencial, es tener algo que decir.

UNO DE LOS GALOS: Más que nada, lo que yo tengo es un caldero que llenar.


En ese simple diálogo, rodeado de ingenio, se condensa el duro trabajo del periodista, al margen de los grandes temas que se encargaban de llenar las secciones de actualidad: Un caldero que llenar. 


Y aquí es donde quería yo llegar antes de salirme de este jardín que se me llena de senderos que se bifurcan (Borges dixit) y que me llevan al infinito y más allá. 


Así, con un caldero que llenar, se ha debido encontrar nuestro Furriel querido durante los últimos 17 años: “¿Y ahora, qué meto yo aquí para que esta gente me mantenga abierta esta ventana? Pues ese es, creo yo, su gran valor, y el que nadie, de los que glosaron las merecidas alabanzas del día 6, expresó por el micrófono. Yo tampoco, me acuso, me disculpo y le pido perdón. Ese es el motivo de mi escrito veinte días después. Buscar un tema, encontrarlo, prepararlo, colgarlo y seguir pensando en el siguiente. Y eso durante 17 años; sin un jefe que te atosigue, sin una necesidad ni alimenticia ni laboral que te obligue, sin obligación siquiera y solo por la responsabilidad adquirida voluntariamente con todos los que, al otro lado, esperábamos que nos llegara la entrada nuestra de cada día. Un dato: a 10 de marzo de 2021, más o menos cuando cambiamos del blog viejo al blog nuevo, José María Cortés, nuestro Furriel con estrellas de seis puntas, nos había despertado ya con 3.468 (TRES MIL CUATROCIENTAS SESENTA Y OCHO) entradas que generaron... ya no sé cuántas páginas de textos apretados, aunque en su día las conté. Recuerdo que con las palabras que generaron las respuestas a esos miles de entradas se podían haber escrito media docena de Quijotes, con su primera y segunda parte.


Termino. Es para mí un honor tener tan cercano a un amigo que no ha fallado ni un solo día ante la responsabilidad —voluntaria, que no se olvide— de llenar un caldero inacabable para que unos cientos de compañeros que lo éramos hace sesenta años seamos alimentados con una entrañable dosis de recuerdos. Yo nunca sabré agradecértelo bastante, pero sirvan estos párrafos para, al menos, intentarlo.


Salud a todos.

Lalo F. Mayo, (cosecha del 64)


P/D. Me he extendido tanto que ahora me da pereza volver al principio a corregir, así que, como se decía al final de las obras que representábamos en aquel escenario “que se llevó la trampa” , ruego a la audiencia que perdone lo perdonable y que se olvide de aquello que no merezca el perdón.




miércoles, 1 de mayo de 2024

CRONICA DEL RECUERDO PERDIDO Y HALLADO EN EL BLOG.- TERCERA PARTE.- (Por Javier Cirauqui)

Como os prometí aquí os mando la tercera parte de esta crónica del recuerdo perdido. Perdonarme si os he agobiado, igual me he pasado con tanto recuerdo atropellado. Los recuerdo se me agolpan en la cabeza y quisiera mostraros todo. Espero os haya hecho recordar aquellos vividos en la Virgen del Camino de  León. Gracias por leerme.






CRÓNICA DEL RECUERDO PERDIDO  Y HALLADO EN EL BLOG. TERCERA PARTE.-

Recordamos la Academia
y los guiones radiofónicos
con efectos enlatados,
del ulular en la noche,
de galopes y de pájaros.
Barrabás de Kupareo
y el Camino de Santiago
por Huarte dirigidos.
Y a la noche en el estudio,
información del Colegio,
noticias del mundo e Iglesia,
de la Orden Dominicana
y del futbol resultados,
emite Radio Camino 
jota sesenta y cuatro.
.
Como parte de esta magia,,
rescatamos los recuerdos,
de periódicos murales,
Telecosas, Minimudo
y el Pantalla más sublime,
con dibujos de Serrano,
por Cicero comentados

Sobresaliendo en el tiempo,
y por encima de todo, 
recordamos el teatro, 
los autos sacramentales. 
por el Padre Iparraguirre,
sabiamente dirigidos,
Padre Guervós adaptados. 
El Gran Teatro del Mundo,
El Colmenero Divino,
 y el Hospital de los Locos,
por Arruga y por Morán,
bellamente decorados.
Comedias en el teatro 
.como Los Tres Robinsones.
veladas de Navidad
y fiesta del compañero,
del estudio en el estrado.
Desiderio, Desiderio,
siempre triste y siempre serio,
sino fuera por el rayo 
de lunita que te alumbra,,
¿ qué sería  de tu fosa,
qué sería de tu tumba,
sino fuera por el rayo,
de lunita que te alumbra,
qué sería de tu fosa,
qué sería de tu tumba? 
Sube que sube, que sube,
trepa que trepa, que trepa
cae en manos de un querube,
la hija del guarda la Pepa.
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín.
El Piyayo y dos y tres,
los banderilleros de Lorca,
que salen al redondel.
Y lectura de las notas
en lo alto del escenario
y el Gaudeamus Igitur
y algún amargo recuerdo
de tan académico acto.

Y sobre todas las cosas,
el cine con sus películas, 
que vivimos con pasión 
y llenaron nuestra mente
de emoción y de entusiasmo
y que todos recordamos
con verdadera ilusión.
Estreno de Fray Escoba,
René Muñoz como actor, 
presente en la proyección.
Los tantos y tantos títulos 
que vimos emocionados,
Diálogo de Carmelitas
y La Túnica Sagrada,
Bienvenido Mister Marshall
y el Último Sello de Bergman,,
Manantial de la doncella
previamente censuradas
y los cortes de los besos
eran siempre abucheados.
Cenicienta y Blancanieves
y La Melodía Viajera
por todo el mundo sonando.
Y la magia del cinema
se apoderó del colegio.
y soñamos con historias
de risa, amor y vaqueros,
de espadicas, españolas,
de batallas y de miedo.




Y también recordaremos
a la Revista Camino,
dirección Iparraguirre,
donde hicimos los piniitps
de escritores consumados
con artículos, poesía, 
crónicas de cine y libros, 
la agenda con las noticias 
que entre revista y revista, 
se daban en e colegio
de la Virgen del Camino,
del Camino de León.
Yo adoraba la Revista
con verdadera pasión..

No he olvidado los paseos,
días de campo, excursiones,
a Quintana de Ranero
Santovenia y El Ferra,
La Almunia Fresno y Trobajo,
de menú bollo preñado.
La Vecilla y Curueño,
el lúpulo, Manzaneda,
Villamanín, Pico El Fraile, 
Gijón, Covadonga, Oviedo.
la Santina, Don Pelayo,
la Universidad Laboral,
Convento Santo Domingo.,
lugares a recordar.
El viaje de fin de curso
de los estudios del Arte
por Castilla y por León.
El Camino de Santiago
en su mayor esplendor,
Castrojeriz Tordesillas,
Alcázar de Sirga, Toro,
por Frómista y Benavente,
Valladolid y Carrión,
Zamora, Palencia, Burgos,
la noche en el noviciado
y todos estos lugares
por el profesor Arenas,
con maestría explicados.

No me olvido de los libros,
que este blog ha publicado. 
La Vendedora de Globos
Cuaderno de la Memoria,
y Nuestro Album de las Fotos
y alguno más despistado.
Libros de compañeros,
por Lalo Mayo editados
con su oficio bien probado
y el Libro del Santuario 
por Cicero realizado.

Los ecuentros celebrados:
Caleruega, Montesclaros,
Villava, Palencia, Oviedo,
Salamanca, Peña Francia
y Caleruega de nuevo,
Poecanciones de amor,
Mariano Estrada poeta
y alguno que me he olvidado

!! Viva Cortes, José Mari ¡¡
-un recurso literario
de la medida y el ritmo..-
por habernos regalado 
este magnífico blog,
que nos trajo a la memoria
todo aquello que vivimos
en la Virgen del Camino,
del Camino se León.
¡¡¡Vivan Alberto e Isabel,
vivan los compañeros
y los organizadores, 
los frailes y acompañantes
y traigamos al recuerdo 
todos que nos dejaron¡¡¡
Muchas cosas he contado
y en el tintero han quedado
otras muchas que recuerdo.

Salud, salud para todos, 
para toda la familia
de la Virgen del Camino,
Del Camino de León. 

LAS TRES ENTRADAS MÁS POPULARES EN EL BLOG